La muerte de un hijo a mí­, no me «viene del norte»


Hace poco más de un año y cuatro meses perdí­ a una hija ví­ctima de un implacable cáncer, así­ es que cuando me entero que un padre perdió a un hijo, como el del joven abogado asesinado Juan Carlos Cerezo Bregni, hijo del Ministro de Salud Pública, siento la fuerte sensación que nos impulsa a ser solidario con el dolor y pesar de sus padres y familiares, peor aún, cuando la causa fue esa violencia incontrolable que sigue afligiendo a la sociedad guatemalteca. Es por ello que nada me gustó el arranque colérico con que el presidente Colom reaccionara ante las crí­ticas a su gestión gubernamental, hasta llegar a decir que «le vienen del norte», por lo que no me queda otra que pedirle a sus asesores de comunicación, si es que los escucha, que actúe con mesura, consideración y al menos con una pizca de solidaridad para con los deudos de miles de ví­ctimas de la delincuencia la que por cierto, está comprometido a combatir tenazmente.

Francisco Cáceres Barrios

A mi manera de ver las cosas, al señor Procurador de los Derechos Humanos le asiste todo el derecho para haber acudido a la justicia con el fin de fijarle un plazo perentorio para que, ya fuera la Directora de la Policí­a Nacional Civil, el Ministro de Gobernación o cuanto consejero, asesor, funcionario o empleado público, cumplan con sus ineludibles deberes dando en el menor tiempo posible resultados positivos. Disculpen, pero las excusas, los discursos y las conferencias de prensa ya salen sobrando. Estamos cansados de oí­r la misma cantaleta, que no tienen dinero, personal, equipo o vehí­culos, aunque los espacios de comunicación social prácticamente los han mantenido saturados hablando de sus mentados logros que resultan ser las mismas promesas, ofrecimientos o politiquerí­as de siempre.

Aunque se enoje el presidente Colom y salga diciendo cualquier agravio u ocurrencia, no es nada extraño que de un momento a otro, así­ como muchí­simos pueblos del interior se han estado tomando la justicia por su propia mano y los transportistas decidieron tomar acciones conjuntas contra las extorsiones y asesinatos, también la gente desesperada y cansada vaya a ejecutar masivamente la mentada «limpieza social», la que muy bien sabemos todos no serí­a más que la consecuencia de la incapacidad demostrada por un gobierno que habla mucho, hace propaganda hasta por los codos y los tan ansiados resultados no aparecen por ninguna parte y finalmente, hay que advertir que sólo a un gobierno mal informado se le puede ocurrir echarle exclusivamente la culpa al CACIF de la oposición que existe a pagar más impuestos, cuando es la mayorí­a de la población la que, cansada de una ineficacia pocas veces vista, como de tanto derroche, ahora lo vengan a obligar a pagar más impuesto de circulación, entre otras cosas, cuando para lo que menos sirve es para mantener las calles y carreteras en buenas condiciones.