Hace poco más de un año y cuatro meses perdí a una hija víctima de un implacable cáncer, así es que cuando me entero que un padre perdió a un hijo, como el del joven abogado asesinado Juan Carlos Cerezo Bregni, hijo del Ministro de Salud Pública, siento la fuerte sensación que nos impulsa a ser solidario con el dolor y pesar de sus padres y familiares, peor aún, cuando la causa fue esa violencia incontrolable que sigue afligiendo a la sociedad guatemalteca. Es por ello que nada me gustó el arranque colérico con que el presidente Colom reaccionara ante las críticas a su gestión gubernamental, hasta llegar a decir que «le vienen del norte», por lo que no me queda otra que pedirle a sus asesores de comunicación, si es que los escucha, que actúe con mesura, consideración y al menos con una pizca de solidaridad para con los deudos de miles de víctimas de la delincuencia la que por cierto, está comprometido a combatir tenazmente.
A mi manera de ver las cosas, al señor Procurador de los Derechos Humanos le asiste todo el derecho para haber acudido a la justicia con el fin de fijarle un plazo perentorio para que, ya fuera la Directora de la Policía Nacional Civil, el Ministro de Gobernación o cuanto consejero, asesor, funcionario o empleado público, cumplan con sus ineludibles deberes dando en el menor tiempo posible resultados positivos. Disculpen, pero las excusas, los discursos y las conferencias de prensa ya salen sobrando. Estamos cansados de oír la misma cantaleta, que no tienen dinero, personal, equipo o vehículos, aunque los espacios de comunicación social prácticamente los han mantenido saturados hablando de sus mentados logros que resultan ser las mismas promesas, ofrecimientos o politiquerías de siempre.
Aunque se enoje el presidente Colom y salga diciendo cualquier agravio u ocurrencia, no es nada extraño que de un momento a otro, así como muchísimos pueblos del interior se han estado tomando la justicia por su propia mano y los transportistas decidieron tomar acciones conjuntas contra las extorsiones y asesinatos, también la gente desesperada y cansada vaya a ejecutar masivamente la mentada «limpieza social», la que muy bien sabemos todos no sería más que la consecuencia de la incapacidad demostrada por un gobierno que habla mucho, hace propaganda hasta por los codos y los tan ansiados resultados no aparecen por ninguna parte y finalmente, hay que advertir que sólo a un gobierno mal informado se le puede ocurrir echarle exclusivamente la culpa al CACIF de la oposición que existe a pagar más impuestos, cuando es la mayoría de la población la que, cansada de una ineficacia pocas veces vista, como de tanto derroche, ahora lo vengan a obligar a pagar más impuesto de circulación, entre otras cosas, cuando para lo que menos sirve es para mantener las calles y carreteras en buenas condiciones.