Un joven de escasos recursos, viviendo en un asentamiento pobre y sin empleo estable: es el perfil que frecuentemente se utiliza para etiquetar a los delincuentes y criminales más peligrosos.
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A esto hay que sumar un tatuaje en una zona visible del cuerpo y un grupo de amigos en condiciones similares para que el término se amplíe a una «banda de criminales».
Todo forma parte de un círculo de prejuicios y estigma en contra de los jóvenes de escasos recursos, quienes además de recibir un trato discriminador de la sociedad también deben soportar el acoso de las fuerzas de seguridad.
«Me miran de pies a cabeza y creen que estoy armado, y no falta quien piense que estoy a punto de cometer un asalto», dice Sergio, un joven de mediana edad que se dedica al mantenimiento de computadoras y que próximamente será padre de familia.
«En la calle nunca faltan las miradas cargadas de desprecio y temor de la gente hacia mí», dice este joven, quien entiende a la perfección el dicho popular de «Como te ven, te tratan».
Sin embargo, esta forma de ver a los jóvenes los coloca en posición de desventaja en la sociedad, debido a que los aparta de las oportunidades de desarrollo y a la vez los convierte en un grupo marginado.
Uno de los factores de mayor incidencia para que se estigmatice a los jóvenes es su vestuario, en tanto que es lo más visible además de los rasgos físicos y las actitudes, que dentro de la sociedad adquieren prejuicios cuando no se encuentran acordes con «las buenas costumbres».
«Hace falta un pantalón flojo, una camisa oscura y una cadena para ser detenido por la Policía», refiere Sergio, quien asegura haber sido detenido en constantes oportunidades por las fuerzas de seguridad, durante su paso por las escuelas e institutos de educación pública.
De igual forma, el uso de piercings (perforaciones) y tatuajes ha dado lugar a las autoridades para vincular a los jóvenes con bandas delictivas y del narcotráfico, e incluso se ha estigmatizado a las mujeres con la prostitución por el simple hecho de estar tatuadas.
Asimismo, la zona de residencia se cuenta como uno de los factores de mayor incidencia, debido a que la discriminación llega hasta los centros de trabajo, donde los que viven en asentamientos y zonas pobres tienen muy pocas oportunidades para obtener un empleo.
Sociedad prejuiciosa
A decir del analista Sergio ílvarez, la sociedad guatemalteca es prejuiciosa en extremo, y esto complica la situación de las personas en condiciones de pobreza, especialmente la de los jóvenes a quienes se les vincula con la delincuencia.
«Es como un circulo vicioso, porque los jóvenes de las zonas pobres tienen pocas oportunidades para obtener empleos y mejorar su calidad de vida, esto a consecuencia de la discriminación y la estigmatización, y así continúan en condiciones desfavorables sin poder superarse porque la sociedad los discrimina», señala.
Claudia Samayoa, autora del informe «Las Ejecuciones Extrajudiciales de Jóvenes Estigmatizados», opina que la mal llamada «limpieza social» es consecuencia de la discriminación social.
A pesar de que la Policía Nacional Civil cambió sus antiguos manuales de operación -en los que antes se mostraba un clara estigmatización de los jóvenes-, la especialista considera que las fuerzas policiales aún deben cambiar sus actitudes para con los jóvenes.
Las fuerzas de seguridad deben encontrar suficientes evidencias físicas para detener a una persona, y de ninguna manera pueden basar sus actitudes en la forma como viste o luce una persona, añade.
Al extremo
Uno de los ejemplos más extremos de la discriminación, es la aprehensión y asesinatos de jóvenes por grupos armados organizados, que revelan que el prejuicio es el criterio fundamental en distintos casos ejecuciones extrajudiciales.
A criterio de ílvarez, los medios de comunicación, en su conjunto, tienen parte de la responsabilidad de la estigmatización de los jóvenes, en tanto que las publicaciones frecuentemente crean vínculos con las actividades criminales y los jóvenes.
«Se dice que son presuntos culpables o responsables de crímenes cuando la ley misma dice que nadie puede ser declarado culpable hasta que se demuestre lo contrario, pero de igual forma se publican estos hecho en los medios».
Erick Asencio, del Centro de Acción Legal en Derechos Humanos, señala que los medios de comunicación pueden formar parte del cambio para que se detenga la discriminación y segregación de jóvenes.
«Tenemos que cambiar, pero para eso tenemos que estar conscientes de nuestra responsabilidad en la sociedad, puntualiza Asensio.
Sergio ílvarez,
analista
El artículo 14 de la Constitución señala que «toda persona es inocente, mientras no se le haya declarado responsable judicialmente, en sentencia debidamente ejecutoriada…»