Maradona y su historia de amor


Junto a la albiceleste Maradona vio la gloria en el Mundial de México 86, el punto más alto de su carrera.

Diego Maradona acaparará la atención del futbol mundial con su debut como entrenador de la selección argentina, el miércoles ante Escocia, en un amistoso internacional con el que prolonga su historia de amor con la albiceleste, que se inició en 1977 como jugador.


Contra Escocia, Leo Messi y Juan Román Riquelme serán bajas.  Riquelme no fue llamado para evitar roces con el Boca Juniors.

«Este es el comienzo de una nueva etapa y esperemos que sea con gloria», señaló el hombre que llevó a Argentina al tí­tulo mundial de México-1986, punto más alto de su carrera con la camiseta albiceleste.

Sin embargo, su romance con la selección tuvo idas y vueltas y comenzó con una decepción, cuando el técnico César Luis Menotti le dejó fuera del Mundial-1978, pese a que le habí­a ilusionado al hacerle debutar con 16 años en un amistoso contra Hungrí­a.

La «revancha» de Maradona llegó un año después en el Mundial juvenil de Japón-1979, donde le demostró a su entrenador Menotti que estaba en condiciones de convertirse en el nuevo í­dolo de la selección absoluta.

De hecho, su primer toque de atención al planeta fútbol lo dio ese mismo año en un amistoso contra Escocia, en Glasgow, que ganó Argentina por 3-1, en el que Maradona anotó su primer gol con la albiceleste, justamente en el césped que le volverá a unir con esa camiseta, ahora como entrenador.

«Me acuerdo de aquel partido, en el que hice mi primer gol», comentó el «Pibe de Oro», quien pretende aportarle al deslucido elenco argentino la mí­stica que le aportó como jugador a lo largo de 17 años de carrera internacional.

Su primer gran desafí­o lo afrontó en el Mundial de España-82, en el que se marchó cabizbajo en segunda ronda y con una expulsión ante Brasil, en una dolorosa derrota por 3-1.

Tras un bache de un par de años sin jugar con Argentina por lesiones y una hepatitis, durante su paso por el FC Barcelona, Maradona volvió de la mano del técnico Carlos Bilardo, actual coordinador de las selecciones argentinas, para liderar a Argentina al tí­tulo de México-1986.

Cuatro años más tarde estuvo a punto de repetir en Italia-1990, donde Maradona era un í­dolo en el Nápoles y arruinó el sueño del paí­s organizador en el mismo estadio San Paolo en semifinales.

La derrota en la final ante Alemania (1-0), el insulto a los italianos que silbaron el himno argentino y sus lágrimas en la entrega de premios afianzaron su imagen de í­dolo albiceleste.

Un año más tarde, su amorí­o con la albiceleste quedó cortado al dar positivo por cocaí­na en el «calcio» y tener que cumplir una suspensión de 15 meses.

Sin su presencia, Argentina siguió triunfando, ya que ganó dos Copas América consecutivas (1991 y 1993) de la mano de Alfio Basile.

Sin embargo, Basile debió apelar al «Diez» para meter a Argentina en el Mundial de Estados Unidos-1994, en una repesca frente a Australia, después de un fracaso inesperado en las eliminatorias sudamericanas.

Pero aquel regreso terminó en tragedia. Durante el Mundial estadounidense, Maradona dio positivo por efedrina tras un partido ante Nigeria (victoria 2-1), el último de su carrera internacional.

«Me cortaron las piernas», se defendió Maradona, que dejó a un once candidato al tí­tulo sin respuesta en unos cuartos de final ante Rumania (2-3) que terminó comentando por televisión.

Catorce años después de aquello, cuando estaba a punto de cumplir 48 años, Maradona comentó en su primera conferencia de prensa oficial como seleccionador albiceleste que «es un honor y es poder cumplir un sueño».

El debut del miércoles ante Escocia prolongará su historia de amor con su equipo nacional.