MUCHO MíS QUE UN ESFUERZO


Un hombre que padece de discapacidad por la falta de sus dos piernas, debe transportarse en patineta auxiliado por el impulso de sus brazos con dos paletas de madera.

Como cualquier persona, ellos se levantan temprano de mañana, se duchan, preparan su desayuno, si han procreado junto a su pareja una familia, ayudan a la preparación de los hijos para llevarlos todos los dí­as al colegio, y de ahí­ a sus respectivos lugares de trabajo.

Carlos Duarte
lahora@lahora.com.gt

Un discapacitado desayuna en una venta de comida callejera; la falta de un lugar adecuado hace que esta persona ingiera sus alimentos de esta forma.Una persona con muletas debe caminar más trecho del necesario debido a una protesta frente al Hospital Roosevelt.Una persona a quien le faltan sus extremidades inferiores se las ingenió para acoplar este triciclo para su movilidad diaria.Un sordomudo

Es una vida como las demás, y muchos dirí­an que es el mejor retrato para hablar de todos los guatemaltecos, la única diferencia es que lo que ellos hacen, lo hacen con limitaciones fí­sicas. Son los padres, madres, hijos, hijas, trabajadores honrados y guatemaltecos orgullosos que padecen de discapacidad.

Y es que en el paí­s existen alrededor de 400 mil personas con discapacidad, de las cuales un 22,5% oscila entre los 6 y 17 años, mientras el resto (87.5%) supera la mayorí­a de edad, según la Encuesta Nacional de Discapacidad realizada en 2005. Otro subregistro indica que podrí­a haber una cifra de 1,8 millones de personas que padecen limitaciones fí­sicas, por problemas de salud o accidentes que los haya privado de alguna parte de su cuerpo.

No hace falta leer informes o reportes para entender la falta de atención y oportunidades para las personas con discapacidad, tanto por parte del Gobierno como por parte de empresas y hasta de las mismas personas en la calle. Basta con observar las paradas de autobús y hasta en las mismas camionetas que el acceso para personas discapacitadas es nulo, y como en la mayorí­a de las veces, cuando alguien con este padecimiento intenta subirse a un bus y no le es posible, el piloto de la unidad se impacienta y le exige rapidez para subirse o simplemente arranca y se marcha.

También en algunos edificios gubernamentales y privados el acceso es limitado o inexistente, ya que los elevadores son utilizados por todos los que ingresan, sin dejar espacio a alguien que necesita de la silla de ruedas o de muletas para trasladarse, y en los estacionamientos los espacios reservados para personas con discapacidad no se ven por ningún lado o no son respetados.

Es recurrente que las personas con discapacidad no tengan oportunidades de trabajo, educación y acceso a edificios públicos, privados y medios de transporte, pues actualmente solo el Transmetro cuenta con un sistema para facilitar el acceso. En el caso del empleo de personas con discapacidad en empresas y otras instituciones, casi siempre quienes tienen este padecimiento sufren discriminación, pues muchos indican que se presentan a la entrevista y basta una mirada del encargado de recursos humanos o de la persona encargada de dar la plaza, para saber que no les darán el empleo, ya que lo que ven es la silla de ruedas, las muletas o la ceguera, y no la capacidad de la persona para desempeñarse en el puesto.

En agosto pasado, el Consejo Nacional para la Atención de Personas con Discapacidad (Conadi) presentó la Polí­tica Nacional en Discapacidad, sin que hasta el momento se vea alguna acción concreta por parte del Gobierno para atender a personas que viven como cualquier otra pero con algunas limitaciones.