Tras la derrota en las pasadas elecciones en Francia, los socialistas empiezan a prepararse para los próximos comicios.
El Partido Socialista francés se reunirá a partir de mañana y hasta el domingo en Reims (norte), en un congreso crucial para el futuro de la oposición a Nicolas Sarkozy, pues decide si acepta o no el proyecto político de la popular y controvertida Segolene Royal.
Considerado como la principal fuerza de oposición al conservador presidente Nicolas Sarkozy, el PS francés enfrenta en este congreso dos desafíos mayores.
Por un lado, mantener una estructura coherente y unida sobre la base de una síntesis de los diferentes proyectos políticos votados por los militantes.
Por el otro, lograr que a partir de esas síntesis de proyectos, surja una línea política que sea percibido por los franceses como una alternativa sin ambages al poder actual.
Esta segunda consideración es tanto más importante para el futuro del PS cuanto que a la izquierda de éste aparecen otras alternativas, mejor definidas como oposición a la derecha, sobre todo la del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), de Olivier Besancenot.
Esta nueva formación, salida de la trostkista Liga Comunista Revolucionaria (4,8% en la presidencial de 2007) pretende ser el motor de un amplio movimiento de unidad de izquierda que incluya a comunistas, ecologistas y a toda una franja de la población que no se siente interpretada por el PS.
En cuanto a la diversos proyectos presentados al congreso socialista de Reims y sometidos a los militantes hace una semana, el de la ex candidata presidencial Segolí¨ne Royal obtuvo la mayoría relativa de los votos con cerca del 30%.
El proyecto de Royal superó el del alcalde de París, Bertrand Delanoe, que era el favorito y contaba con el apoyo de la actual dirección del PS y algunos de los principales «elefantes» del partido.
Royal superó también a la alcaldesa de Lille (norte) y ex ministra Martine Aubry, así como a la nueva figura del ala izquierda del partido, el diputado Benoit Hamon.
Pero esta victoria no ha hecho posible a Royal formar por ahora una mayoría en su partido.
Pese a la dinámica que generó su campaña presidencial y le permitió mantenerse como figura política de primer orden, y de la popularidad de que goza en la base por su enconada oposición verbal a Sarkozy, Royal es cuestionada por la directiva del PS.
Las críticas de los «elefantes», como se ha dado en llamar a los dirigentes tradicionales del PS, apuntan tanto a sus métodos, considerados poco ortodoxos, como a su reiterada búsqueda de una alianza política con los centristas.
Pero más que diferencias políticas entre las diferentes mociones, el problema de fondo parece ser la personalidad misma de la ex candidata presidencial que genera rechazo entre ellos.
El ex ministro Michel Sapin, quien calificó la eventual postulación de Segolí¨ne Royal al puesto de primer secretario como una «candidatura de conflicto», manifestó el deseo de que haya otro candidato de la misma tendencia, capaz de favorecer «una cooperación» en el seno del partido.
En vísperas del congreso de Reims, los rivales de Royal aún no se han pronunciado frente al ofrecimiento de ésta de un programa de «síntesis» que debería ser ratificado durante el evento.
La ex candidata presidencial manifestó «tener ganas» de llegar a ocupar el cargo de primer secretaria del PS y advirtió que a falta de consenso, será el «sufragio universal» de los militantes el que dirimirá el problema.
En cuanto a la línea política futura, de todas las tendencias del PS frente a la situación coyuntural de crisis financiera mundial, ninguna va más allá del consenso casi general de que se requiere un mayor control de las finanzas, en coincidencia y no en oposición al gobierno.