«La libertad para tener se convierte en Guatemala en motivo de división social.»
Informe de Desarrollo Humano 2007/2008
En Guatemala, ¿la economía está al servicio del Desarrollo Humano? Esta pregunta sirvió de punto de partida para la investigación que realizó el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y cuyo informe fue presentado recientemente. Gracias a los indicadores sociales que se investigaron se obtuvo una respuesta que no sorprende: no; la estructura económica de nuestro país da más a quien más tiene y condena a la pobreza a millones de personas.
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Durante los últimos años el Producto Interno Bruto (PIB) se ha incrementado, al mismo ritmo que aumenta la población carente de recursos suficientes para adquirir la Canasta Básica de Alimentos y Canasta Básica Vital. Durante los últimos doce años, que son las estadísticas que muestra este Informe de Desarrollo Humano, nunca el salario mínimo ha presentado un monto mayor al valor de ambas canastas. Actualmente la Canasta Básica de Alimentos tiene un costo de mil 664 quetzales mensuales, mientras el salario mínimo para actividades agrícolas es de mil 337 quetzales, y para las actividades no agrícolas es de mil 374 quetzales mensuales.
La riqueza no falta, el problema es la injusta distribución. En el sistema capitalista la desigualdad es una característica inherente, sin embargo la concentración de la riqueza en poquísimas manos ha generado la pobreza y pobreza extrema para miles de personas. En Guatemala los extremos son totalmente opuestos: el 20 por ciento más rico de la población reúne el 60 por ciento de la riqueza que produce el país, mientras el 20 por ciento de la población más pobre únicamente cuenta con el 2 por ciento de la riqueza producida.
«La pobreza en Guatemala tiene nombre y apellido: se encuentran en situación de pobreza la población rural e indígena», aseguró Linda Asturias, encargada del Informe de Desarrollo Humano. Pero la riqueza, la opulencia, los responsables de esta situación también pueden ser identificados. Son los mismos que se oponen a discutir sobre la tenencia de la tierra, los que apoyan el debilitamiento del Estado, los que se resisten a discutir cualquier modificación al sistema tributario de nuestro país, en fin, los dueños de todo.
La carga impositiva es el medio más democrático para alcanzar una equitativa distribución de la riqueza, porque permite un fortalecimiento del Estado al garantizarle los recursos suficientes para que cumpla con las disposiciones constituciones referidas al acceso a los servicios públicos para la población, y para incrementar la inversión social y el gasto público. Habrá que entrarle a la discusión, de lo contrario, el crecimiento económico nunca será sinónimo de Desarrollo Humano.