Luz verde a libertad sindical


Una histórica sentencia de la Corte Suprema de Argentina en favor de la libre elección de delegados obreros abre las puertas a la pluraridad gremial, pero puso en pie de guerra a la hegemónica central obrera peronista CGT, indicaron el miércoles lí­deres sindicales.


La sentencia del mayor tribunal del paí­s declaró inconstitucional la afiliación compulsiva a un gremio para ser elegido delegado, en una decisión difundida a última hora del martes.

El fallo fue recibido con algarabí­a por la minoritaria Central de Trabajadores Argentinos (CTA), de tendencia socialdemócrata, pero cosechó un contundente rechazo de la Confederación General del Trabajo (CGT), peronista y aliada del Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.

«Es un fallo histórico que establece de hecho un nuevo ordenamiento jurí­dico. Ahora no existe impedimento legal para tener la personerí­a gremial», afirmó Hugo Yasky, lí­der de la CTA, que viene reclamando hace años su legitimidad ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

«Es un disparate con intencionalidad polí­tica que tiende a fragmentar al movimiento sindical. Carece de sentido común y habrí­a que tomarlo como una provocación», dijo Julio Piumato, uno de los principales dirigentes de la CGT.

La sentencia establece que los trabajadores de un organismo del Estado o del sector privado podrán elegir delegado libremente, sin obligación de pedir el aval y la firma burocrática del sindicato de la rama correspondiente, como lo fijaba hasta el momento la ley.

La norma «representa un primer paso dado para permitir una libre organización y abre una puerta a una mayor democracia sindical», comentó a la AFP el abogado laboralista León Piasek.

De hecho, la sentencia tiende a una desmonopolización de las entidades sindicales de base, lo que abre una ví­a más fluida para que la CTA se expanda como alternativa y consiga su personerí­a jurí­dica como central obrera, facultad que sólo tiene la CGT desde hace 60 años.

El fallo obtuvo el voto favorable de seis de los siete jueces de la Corte Suprema de Justicia y significó un duro golpe para la dominante CGT, que mantiene su poder desde la fundación del peronismo en 1945.

La CGT conforma la estructura tradicional del sindicalismo que nuclea a unos ocho millones de trabajadores y está ligada al Partido Justicialista (PJ, peronismo), además de ser la única habilitada como central en Argentina.

La Corte declaró inconstitucional la exclusividad que tienen los sindicatos con personerí­a gremial otorgada por el ministerio de Trabajo para representar a los trabajadores y anuló la obligatoriedad de estar afiliado a uno de esos gremios para convocar a elecciones internas.

La CGT difundió un comunicado en el que consideró «una provocación con intencionalidad polí­tica» el fallo divulgado el martes y convocó a una reunión de urgencia de su Consejo Directivo para analizar la medida.

Pero la sentencia generó euforia en la CTA, enfrentada con la CGT e integrada en forma mayoritaria por trabajadores del sector estatal y docentes.

La CTA, donde conviven fuerzas peronistas de izquierda, centroizquierda y socialdemócratas, exige desde hace años que le sea otorgada la personerí­a gremial como central, a la par de la CGT.

Edgardo Depetri, diputado oficialista y lí­der de un movimiento piquetero de pobres y desocupados, señaló que «el fallo de la Corte fortalece a los sectores dentro del gobierno que quieren avanzar en la democracia sindical».

La resolución se tomó en el marco de un juicio entre la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), afiliada a la CTA, y el gremio que agrupa al personal civil de las Fuerzas Armadas, afiliado a la CGT, que se opuso a una libre convocatoria a elecciones de delegados.

La CGT fue considerada desde la creación del PJ como la columna vertebral del movimiento, a tal punto que es la única estructura en el paí­s que aún conserva lealtades básicas a la doctrina que impuso el extinto tres veces presidente Juan Perón.