El ex presidente taiwanés Chen Shui-bian, que dejó el poder en mayo, fue encarcelado preventivamente este miércoles por la justicia, en el marco de una investigación sobre presuntos actos de corrupción, indicaron fuentes oficiales.
«La corte siguió la opinión de la fiscalía y pidió el encarcelamiento del señor Chen», declaró un responsable judicial a la AFP.
Chen, que es el primer ex presidente taiwanés enviado a la cárcel, fue detenido el martes y presentado a la fiscalía.
El ex mandatario es debe responder por diversas acusaciones: lavado de dinero, desfalco de fondos gubernamentales, aceptación de sobornos y falsificación de documentos, según un portavoz de la investigación, cargos por los que se le puede imputar como mínimo cinco años de cárcel.
Al salir de la oficina del fiscal, Chen levantó sus puños esposados y clamó que había una «persecución política» contra él.
La audiencia del tribunal que debía decidir sobre su arresto fue inicialmente suspendida la noche del martes, ya que el ex presidente fue trasladado a un hospital tras quejarse de que había sido herido cuando fue detenido. La audiencia se reanudó por la noche.
Chen, electo en 2000 y reelecto en 2004, acabó su segundo mandato debilitado por un escándalo que lo implicaba en una supuesta malversación.
En 2006, Chen figuró como sospechoso en la investigación de una malversación de 14,8 millones de dólares taiwaneses (345.000 euros, 443.000 dólares) de fondos públicos, pero la investigación no pudo prosperar en ese entonces, pues su función presidencial le aseguraba la inmunidad.
El ex presidente había admitido que había utilizado facturas falsas para recabar dinero al Estado, pero insistió en que los fondos eran para «misiones diplomáticas secretas» y no para su provecho personal.
Una nueva investigación por presuntos actos de corrupción fue abierta en mayo de este año contra el ex presidente taiwanés, que había dejado sus funciones poco antes, al mismo tiempo que perdía su inmunidad.
Durante el interrogatorio del martes, Chen decidió no contestar a algunas de las preguntas mientras que a las puertas de la oficina de policía decenas de manifestantes se reunieron para protestar.
Anteriormente Chen había acusado al Kuomintang (KMT), cercano al gobierno de Pekín, de perseguirle bajo la presión de China, que considera la isla de Taiwan como una provincia de su territorio que debe ser reunificada oficialmente aunque sea necesario utilizar la fuerza.
«El KMT y el Partido Comunista Chino (PCC) me han convertido en el prisionero número uno, porque soy su mayor impedimento para la reunificación», dijo Chen, partidario de la independencia, a los periodistas.