Pese a la desaceleración del turismo mundial, Argentina apuesta a nuevos proyectos para atraer visitantes: acaba de habilitar nuevamente el Tren de las Nubes, un ferrocarril que va tan alto por los Andes que parece que se pudiera tocar el cielo con las manos.
Este tren, que parte desde la ciudad de Salta (noroeste) para un recorrido de 400 kilómetros a lo largo de la cordillera sudamericana, alcanza una altitud normalmente reservada para helicópteros. Llega tan alto, de hecho, que cada vagón está equipado con botellas de oxígeno para ayudar a quienes sufran por la altura.
«Es totalmente diferente de lo que he visto antes. Es alto, estamos a unos 4 mil metros. Y hace calor, debe haber unos 20 grados centígrados. No se siente frío. Es genial», dijo Roswithr Brueder, una turista alemana de 48 años.
Era una de las aproximadamente 200 personas disfrutando del paisaje andino en este paseo de unas 16 horas. Pagaron en torno a 100 dólares por el viaje, que se realiza tres veces por semana. Pero los pasajeros se veían fascinados por el paisaje, especialmente lo más destacado del viaje: un largo y curvo viaducto que une dos imponentes picos montañosos.