Noventa años después


Nicolas Sarkozy (C), presidente francés, y su esposa Carla Bruni, llegan al cementerio para participar en la conmemoración del fin de la Primera Guerra Mundial.

Europa conmemoró hoy el 90 aniversario del final de la Primera Guerra Mundial, el último gran homenaje a los pocos veteranos vivos de un conflicto que ya escapa a la memoria para entrar en la Historia.


Un hombre se vistió con el uniforme del Ejército francés.Sarkozy y dos niños participan en el homenaje.

Lí­deres de las potencias que lucharon en el conflicto, ahora aliados, se dieron cita en el lugar donde se celebró en 1916 la Batalla de Verdún, en la que 300 mil combatientes murieron durante 11 meses de encarnizados combates de trincheras, durante los cuales se lanzaron 26 millones de obuses.

El presidente francés Nicolas Sarkozy eligió para celebrar el armisticio del 11 de noviembre el fuerte de Douaumont, epicentro de una de las mayores batallas del primer conflicto mundial y donde se encuentran enterrados muchos de los que perecieron en esa batalla.

Sarkozy destacó la necesidad de «honrar a todos los muertos, sin excepción» y, como actual presidente de turno de la Unión Europea, señaló que «la construcción de Europa, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Organización de las Naciones Unidas» fueron los mayores legados del «sobresalto de conciencias» que siguió a los dos conflictos mundiales (14-18 y 39-45).

A Sarkozy le acompañaron el prí­ncipe Carlos, heredero de la corona de Inglaterra, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y del Parlamento europeo, Hans-Gert Pí¶ttering, los grandes duques de Luxemburgo, Enrique y Marí­a Teresa, el gobernador central de Australia, Quentin Bryce, así­ como el nuevo presidente del Bundesrat (cámara alta del Parlamento alemán), Peter Mí¼ller.

Sin embargo, la canciller alemana, Angela Merkel, no asistió a los actos por encontrarse en Varsovia en la ceremonia del 90 aniversario de la independencia de Polonia.

En su discurso, Sarkozy recordó una imagen para ejemplificar la reconciliación franco-alemana: la del presidente francés Franí§ois Mitterrand cogido de la mano del canciller alemán Helmut Kohl, el 22 de septiembre de 1984.

Sarkozy también rindió homenaje a los 675 soldados fusilados por deserción o amotinamiento, asegurando que éstos «no perdieron el honor», sino que fueron «ví­ctimas de una fatalidad que devoró a tantos hombres». Muchas voces piden en Francia su «rehabilitación» y la apertura de los archivos para revisar sus casos.

Por primera vez en Francia, en los actos de celebración del final de la Gran Guerra no participó ninguno de los franceses que tomaron parte en el conflicto, los llamados «Poilus» (Peludos).

El último de ellos, Lazare Ponticelli, falleció el pasado 12 de marzo a los 110 años de edad. El último soldado alemán que participó en el conflicto, Erich Kastner, falleció el pasado 1 de enero a los 107 años de edad.

Sólo quedan cuatro supervivientes de los combatientes de la Primera Guerra Mundial: tres británicos y un estadounidense. En los actos de celebración de Londres participan, junto al primer ministro Gordon Brown, los tres supervivientes británicos.

En la guerra celebrada entre 1914 y 1918 murieron 1,9 millones de soldados alemanes, 1,4 millones de franceses, 1,7 millones de rusos, otro millón de soldados del imperio austro-húngaro y 760 mil británicos. En esa guerra murieron un total de 10 millones de personas.