Soldados del ejército congoleño, víctimas del pánico «tras una reorganización de sus tropas y rumores de ataque» de los rebeldes tutsis de Laurent Nkunda, cometían hoy «atrocidades y saqueos» en varias partes del este de la República Democrática de Congo (RDC).
«Militares de las FARDC cometen desde anoche saqueos y atrocidades contra la población civil en la zona de Kanyabayonga», denunció el portavoz de la Misión de la ONU en la RDC (MONUC), Jean-Paul Dietrich.
El portavoz explicó que «una reorganización de las FARDC (el ejército congoleño) y unos rumores de ataque» provocaron en Kanyabayonga «descontento y pánico entre los soldados y sus familias. Los militares empezaron a disparar al aire, a robar vehículos y a saquear comercios».
Esos pillajes y otros abusos se extendieron progresivamente a las localidades de Kaina y Kirumba, situadas más al norte, y proseguían hoy por la tarde en toda la región provocando la huida de la población civil, precisó Dietrich desde Kinshasa.
Kanyabayonga, Kaina y Kirumba están situadas a unos 175 km al norte de Goma, capital provincial de Kivu Norte.
A finales de octubre, huyendo de los rebeldes de Nkunda, que habían llegado hasta las puertas de Goma, los soldados de las FARDC, infraequipados y mal pagados, ya cometieron numerosos robos en la ciudad, dejando varias víctimas.
«Las FARDC comenzaron a saquear la ciudad ayer por la tarde y Kirumba desde hoy. Disparan al aire hacia todos lados. Estoy huyendo con mi familia hacia el norte», explicó Anicet, enfermero del hospital de Kanyabayonga, contactado por teléfono en el momento en que dejaba la ciudad.
«El general que dirigía las tropas aquí se fue y los soldados están descontrolados», agregó.
La MONUC, sin embargo, no constató ningún movimiento en la línea de frente que separa a los rebeldes y al ejército, a unos 40 km al sur de la región donde se comenten los saqueos.
«No hubo combates» hoy en la línea de frente, aseguró por su parte el portavoz de la rebelión, Bertrand Bisimwa, que denunció los actos violentos del ejército contra los civiles.
Ayer, Laurent Nkunda afirmó que sus hombres siguen respetando el alto el fuego decretado unilateralmente por los rebeldes a finales de octubre.
Varias aldeas situada a lo largo de 30 km de carretera que unen Kanyabayonga, Kaí¯na y Kirumba fueron saqueadas y se señalaron algunos casos de violación, según la emisora de radio Okapi.
«Es lamentable que el ejército regular huya sin haber oído un sólo disparo y empiece a saquear a la población», declaró por su parte un portavoz de las milicias locales de Kivu Norte, aliadas de las FARDC.
Ese portavoz atribuyó el origen «del pánico y los saqueos» de los militares a «rumores de infiltración de la rebelión».
La MONUC lanzó una operación con helicópteros y vehículos blindados para restablecer la calma. El comandante de la MONUC, el general senegalés Babacar Babacar Gaye, y el comandante de las FARDC en Kivu Norte, el general Vainqueur Mayala, debía llegar al lugar durante la tarde.
El personal de tres organizaciones no gubernamentales de ayuda humanitaria está atrapado en la zona, precisó la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU en Goma, precisando que la MONUC efectuaba una operación para sacarlos del lugar.
La organización Human Rights Watch (HRW) afirmó por su parte que al menos 50 civiles habían muerto, en su mayoría a manos de los rebeldes, la semana pasada en Kiwanja (80 km al norte de Goma) donde según la ONU se cometieron «crímenes de guerra».