Según cálculos estadísticos del Ministerio de Educación, este fin de año se están graduando en la república de Guatemala un aproximado de SETENTA MIL ESTUDIANTES, quienes cursaron alguna de las CIENTO SESENTA Y TRES CARRERAS autorizadas por dicho Ministerio en el nivel de educación diversificada.
Pareciera halagador que tal cantidad de personas estén ya aptas para incorporarse al mercado laboral guatemalteco, y tal cantidad es significativa porque la demanda de personal calificado para las diferentes actividades productivas en Guatemala, tiene la característica de ser calificada como urgencia.
El porcentaje mayor de estos nuevos «profesionales a nivel medio» son bachilleres en ciencias y letras, peritos contadores y maestros de educación; el porcentaje menor lo integran estudiantes que cursaron estudios de alguna carrera técnica comercial o industrial. El objetivo primordial de haber estudiado, es el encontrar un puesto de trabajo dónde desempeñar los conocimientos adquiridos, lo cual, a estas alturas de la vida, resulta un tanto difícil.
En la iniciativa privada principia a darse nuevamente el fenómeno de despedir a los trabajadores antiguos para darle trabajo a nuevos trabajadores que inician su empleo con un salario mucho menor al de los trabajadores despedidos; se deja cesante a un gran número de personas para que otras, recién graduadas ingresen por «cuello» aunque no tengan experiencia y tal vez ni siquiera nociones reales del trabajo a desempeñar.
En el renglón de la administración pública, ni el Ministerio de Educación ni el Ministerio de Trabajo, existe una política para absorber parte de ese nuevo potencial laboral, por lo que, sin lugar a dudas, la mayoría de quienes se gradúan en este año pasarán (sí tienen suerte) a engrosar el campo del subempleo; lo que necesariamente significa no tener un ingreso adecuado para satisfacer sus necesidades básicas y por ende, acarrea una posibilidad para introducirse al mundo de la delincuencia.
La problemática es seria; pero el Gobierno actual ni los anteriores han «craneado» alguna medida aunque sea paliativa a este problema social que cada año afecta a miles de miles de gente joven que con mucha ilusión cree que al graduarse podría cambiar su futuro inmediato.
Vale la pena preguntar a los señores políticos del FRG y de la Gana, ¿es esta carencia de oportunidades de trabajo, el futuro que le ofrecieron hace ocho y cuatro años a la juventud guatemalteca? ¿en qué les han cumplido? Muchos de los jóvenes graduandos están pensando en engrosar las filas de la milicia, porque allí el SUELDO Y LA COMIDA, SON COSA SEGURA. Pero… entonces volvemos nuevamente a iniciar el ciclo de la militarización de la sociedad guatemalteca. ENTONCES… ¿QUí‰ EXPECTATIVAS DE TRABAJO TIENEN LOS SETENTA MIL GRADUANDOS?