Al igual que otros egresados de la Usac estoy preocupado por la situación de nuestra Alma Máter, porque ella en la historia patria ha sido faro de luz y ariete impulsor de la sociedad democrática y baluarte de la soberanía nacional y de la dignidad ciudadana y ha estado a la vanguardia de las mejores causas para el esplendor de las ciencias y las artes al servicio de la cultura y solución de los problemas nacionales.
Pero ahora, no es así, es preocupante lo siguiente:
Su plan estratégico, vigente, cuyo plazo es de muchos años, (2004-2022), es neoliberal y su máximo propósito es alcanzar las metas de la globalización, es decir las del imperialismo estadounidense, ya en grave crisis financiera.
Indiferencia de no pocos estudiantes, catedráticos, investigadores y autoridades universitarias, respecto a la orientación neoliberal de la política de la Usac y de los tres Organismo del Estado.
Abandono de su histórica misión de resguardo de los derechos del estudiantado y clases sociales populares y de contención a los abusos y extralimitaciones de autoridades universitarias y del Estado, así como de poner sus conocimientos científicos y valores culturales al servicio del pueblo.
Contravención al artículo constitucional 74 que, en su segundo párrafo, dispone: LA EDUCACIí“N IMPARTIDA POR EL ESTADO ES GRATUITA.
Se está violando ese precepto, porque algunos servicios relacionados con la educación (por ejemplo, trámites para obtención de maestrías, doctorados y aprendizaje de otros idiomas son pagados). Esos pagos constituyen un síntoma alarmante de privatización de los servicios de la Usac.
Discriminación injusta al imponer como requisito para poder ingresar a estudiar a la Usac, someterse a un examen, si el aspirante es civil; pero. Si es militar está exceptuado.
Es obligación de la USAC, conforme al Artículo 82 de la Constitución Política de la República: promover POR TODOS LOS MEDIOS A SU ALCANCE LA INVESTIGACIí“N EN TODAS LAS ESFERAS DEL SABER HUMANO Y COOPERARí AL ESTUDIO Y SOLUCIí“N DE LOS PROBLEMAS NACIONALES.
Sin embargo, nuestra Alma Máter ha estado de espaldas ante varios y graves problemas nacionales, tales como:
La pérdida de soberanía nacional por el intervencionismo del Gobierno y Ejército de los Estados Unidos y también de sus empresas transnacionales en los asuntos internos de Guatemala.
El saqueo de valiosísimos recursos naturales no renovales, como el petróleo, el níquel, el oro. Así como el daño que esas empresas extranjeras causan al medio ambiente y a la salud de los habitantes de los lugares circunvecinos.
Y también respecto a la imposición del mal llamado Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que lejos de ser de comercio libre es un instrumento de dominación económica, política y social.
El escandaloso estado de corrupción e impunidad reinante en el país, al cual no ha sido del todo ajeno la USAC.
A la inequitativa situación de la tenencia de la tierra, concentrada en una minoría de latifundistas, mientras que millones de campesinos, en su mayoría indígenas carece de ella y no se les permite el acceso a la misma.
Discriminación de género y racial a personas xincas, mayas y garífunas; y económico social, contra las colectividades desposeídas.
Inminente peligro de modificar en perjuicio de los trabajadores las disposiciones del Código del Trabajo, para satisfacer la política patronal encaminada a la reducción o supresión de derechos de los trabajadores y del monto de su remuneración y de las prestaciones laborales, mediante la llamada flexibilización o modernización del Código del Trabajo. Especialmente, rigurosidad en el desempeño del trabajo femenino en las maquilas, en el servicio de casas particulares y en actividades agrícolas e insensibilidad y deshumanización en el trabajo de niños incluso en actividades consideradas en los Convenios Internacionales de la OIT, como peores formas de trabajo infantil.
La represión a dirigentes sindicales hasta el grado de su desaparición o ejecución extrajudicial.
El problema de los malos tratos y deportaciones de los trabajadores migrantes en México, Canadá y, sobre todo, en los EUA, el cual no ha sido considerado en nuestra Alma Máter.
La incesante remilitarización del país, por presiones de la oligarquía nacional y del Gobierno estadounidense para combatir el narcotráfico, lo cual sólo se hace fuera de las fronteras de los Estados Unidos , desde México a países del norte de América del Sur, porque en territorio estadounidense no se libra esa lucha y, casi nunca se arresta a un narcotraficante. Pero, además, el ejército Nacional, como si fuese parte de la gran potencia de las barras y las estrellas, está actuando como halcón intimidatorio en países donde el pueblo se alza contra la clase dominante, como sucede en el Congo y Haití.
Y esto cuando, en Guatemala, a la educación, a la salud, y a la seguridad tanto contra la violencia del crimen organizado, como la que protege al ser humano de riesgos sociales, como accidentes, enfermedades, maternidad, desempleo, incapacidad, vejez, el Estado no le presta la atención debida.
Otros problemas, propios de la Usac, relacionados con la docencia y la investigación científica y la cultura, los dejaré para tratarlos en próximo artículo.
En este empeño me anima la mejor de las intenciones y el prestigio de la autónoma Universidad estatal, y las constructivas intenciones de otros universitarios sancarlistas y, muy en particular del naciente movimiento estudiantil, que se organiza: el Frente Popular Universitario.