Encerrona para elegir al presidente de la CSJ


A lo mejor estoy escribiendo en vano estos apuntes (la noche del domingo 9), porque cabe la remota posibilidad que durante el transcurso de la mañana de este lunes, finalmente los magistrados de la Corte Suprema de Justicia ya eligieron al presidente de esa alta instancia, después de 28 dí­as de impasse.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Como probablemente usted está enterado, el 13 de octubre debió haber asumido ese importante cargo alguno(a) de los 13 integrantes de la CSJ, pero como no lograron ponerse de acuerdo acerca de quién debe suceder al ex presidente í“scar H. Vásquez Oliva, asumió temporalmente su colega Rubén Eliú Higueros, previa consulta planteada a la Corte de Constitucionalidad.

Mientras tanto, les ha llovido sobre mojado a esos ilustres magistrados, que se dividen en dos grupos, uno integrado por 7 jueces y el otro por otros 6 letrados, de manera que ninguno de los dos bandos alcanza la mayorí­a necesaria de 9 votos, y de ahí­ la pugna que se registra cada año, porque no es la primera vez -ni será la última- que ese conflicto cobra relevancia y bochorno.

Mientras que los magistrados de la CSJ califican de normal y democrática esa rivalidad, sus detractores consideran que se trata de un mero capricho que pone en muy mal predicado la administración de justicia, sobre todo porque retarda sentencias de singular importancia.

De persistir esta recí­proca actitud de hostilidad entre ambos grupos, a mi amigo Romualdo Tishudo, quien es un soberano ignorante en todo lo referente al funcionamiento del Organismo Judicial, se le ha ocurrido una original idea, y que consiste en que litigantes, diputados, dirigentes polí­ticos, lí­deres de las diferentes organizaciones de la sociedad civil, incluyendo representantes de los pueblos indí­genas, de comités de colonias y barrios, de sindicatos laborales y cámaras patronales conformen un frente común en demanda de la elección del presidente de la CSJ.

Mi camarada sugiere que todos estos delegados decidan apostarse en los pasillos y corredores adyacentes al salón donde celebran sus solemnes reuniones tales magistrados, y que no les permitan salir de esa sala hasta que elijan a la cabeza de la CSJ, en el entendido de que no permitirán el ingreso de alimentos y bebidas, aunque sí­ algunas botellas de agua pura, sólo para calmar la sed de los jurisconsultos. Y papel higiénico.

Al parecer, esa maniobra se utilizó hace siglos en el Vaticano, cuando los cardenales no lograban ponerse de acuerdo para elegir al nuevo Papa, después de la muerte del pontí­fice anterior, y así­ surgió la modalidad de los cónclaves actuales, aunque ahora los purpurados son convenientemente alimentados y disponen de bebidas refrescantes y reanimantes.

El jurista R. Tishudo cree que mediante esa encerrona los magistrados se verán forzados a elegir su presidente.