Nuevo orden «más humano»


Luiz Inácio Lula da Silva (I), presidente de Brasil, y Henrique Meirelles, presidente del Banco Central de ese paí­s.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó a crear «un nuevo orden» económico mundial, que dé prioridad «al ser humano y no a la especulación financiera», tras ser recibido hoy en Roma por el presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano.


«La actual crisis financiera constituye una extraordinaria oportunidad para que reflexionemos sobre los errores y para crear un nuevo orden mundial en el que el ser humano, el trabajador, el desarrollo y la producción cultural cientí­fica y tecnológica sean el verdadero motivo de la economí­a y no la especulación financiera», dijo Lula tras la reunión en el Palacio del Quirinale, sede de la presidencia.

Lula inició hoy una visita oficial de tres dí­as a Italia durante la cual será recibido mañana por el jefe de Gobierno Silvio Berlusconi así­ como con los presidentes del Senado y de la Cámara de Representantes, Renato Schifani y Gianfranco Fini respectivamente.

La grave crisis económica mundial y la necesidad de actuar coordinadamente ante la tormenta financiera global serán los temas claves de la agenda de Lula en Italia.

Antes de viajar a Roma, el presidente brasileño inauguró el sábado en Sao Paulo la reunión de ministros del G20 de paí­ses industrializados y emergentes sobre la reforma del sistema financiero con vistas a la cumbre de Washington de ese grupo de paí­ses en Washington, el próximo 15 de noviembre.

El tema económico será abordado sobre todo con Berlusconi, quien apoya la ampliación del G8 (el grupo de siete paí­ses más industrializados y Rusia) a partir de enero del 2009, de manera que grandes paí­ses con economí­as emergentes como India, China, México y Brasil sean incluidos.

«Estoy seguro de que un paí­s como Brasil puede dar una contribución significativa a la elaboración de polí­ticas concertadas e incisivas a nivel internacional», declaró Napolitano.

El presidente italiano, cuya función tiene un carácter simbólico, reconoció que ambos paí­ses mantienen relaciones «excelentes», así­ como la «afinidad» de visiones sobre «temas internacionales, económicos, polí­ticos y culturales».

«En vista de la cumbre del G20 de Washington, hemos acordado que es necesario dar al problema de la estabilidad de los mercados una solución compartida», declaró Napolitano.

Lula, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), se dirigió al presidente con un «Querido compañero Napolitano» por su militancia de años en el Partido Comunista Italiano, y subrayó «los lazos humanos» que unen a los dos paí­ses, ya que Brasil cuenta con una población de unos 30 millones de oriundos italianos.

«Creo que los gobernantes deben entender que hay que escuchar menos a los analistas del mercado y más a los analistas de los cuestiones sociales, de desarrollo, aquellos que conocen al ser humano», comentó Lula al término de la declaración oficial.

Los dos presidentes se presentaron juntos ante la prensa y se trataron en forma muy afable.

Como un gesto de particular simpatí­a, el presidente brasileño, quien viaja acompañado por su esposa Marisa Leticia, se alojará por dos dí­as en la sede de la presidencia, un imponente palacio renacentista que fue sede Pontificia y residencia oficial de los reyes de Italia.