Alemania conmemora la caí­da del Muro


Una mujer conduce su bicicleta cerca del muro de Berlí­n, del cual se cumplirá un nuevo aniversario de su caí­da mañana.

Alemania celebra mañana el aniversario de dos importantes capí­tulos de su historia: uno de los más negros –el pogromo antijudí­o de 1938– y uno de los más eufóricos –la caí­da del Muro de Berlí­n en 1989.


Este año, las conmemoraciones se centrarán principalmente en el 70º aniversario del pogromo antijudí­o, conocido en Alemania bajo el nombre de «Kristallnacht», la Noche de cristal, aludiendo a los miles de ventanas y escaparates rotos por los nazis que atacaron las sinagogas y los comercios judí­os y arrestaron a más de 30 mil personas.

Hasta entonces los judí­os, discriminados desde 1935, pensaban que podrí­an seguir viviendo en Alemania. Esa noche marcó el principio del Holocausto.

El año que viene las conmemoraciones públicas se centrarán más en el 20º aniversario de la caí­da del Muro de Berlí­n, que provocó el fin del gobierno comunista de Alemania del Este y once meses más tarde dio lugar a la reunificación del paí­s.

Este 9 de noviembre de 2008, en Berlí­n sólo está previsto un acto en el cual se colocará un ramo de flores en memoria de las personas que murieron intentando cruzar el Muro.

Mañana, la canciller Angela Merkel participará, junto con los supervivientes del pogromo, en una ceremonia en la sinagoga de Rykestrasse en Berlí­n, la más grande de Alemania y una de las pocas que no fueron destruidas por los nazis.

Esta sinagoga, renovada recientemente, escapó a los incendios de 1938 porque los nazis temí­an que el fuego se propagara a las viviendas adyacentes.

Sin embargo, durante la «Kristallnacht» fueron incendiadas otras 200 sinagogas en todo el paí­s.

Los actos conmemorativos se sucederán en varios lugares simbólicos. Uno de los más importantes será el concierto en el antiguo campo de concentración de Sachsenhausen, al norte de Berlí­n.

La presidenta del Consejo Central de los Judí­os de Alemania, Charlotte Knobloch, que participará en la ceremonia principal en Berlí­n, ha dicho que espera que el recuerdo del pogromo al que ella sobrevivió ayude a reavivar el espí­ritu de tolerancia en el paí­s.

«Este dí­a tan simbólico presenta la ocasión de mostrar que Alemania es una democracia vibrante y abierta a la diversidad», afirmó.

Sin embargo, también denunció «la falta de compromiso y sólo palabras bonitas» en cuanto a la lucha contra el antisemitismo, reclamando principalmente que el gobierno ilegalice el partido neonazi NPD.

Los periódicos alemanes han multiplicado sus artí­culos sobre la «Kristallnacht», volviendo a poner al dí­a un vocabulario que ha provocado algunos tropiezos.

Hoy en dí­a, la calificación de «la Noche de cristal» es un tema de discordia, ya que algunos consideran que deberí­a llamarse más bien «la Noche del pogromo».

«Deberí­amos usar las palabras apropiadas para hablar a los jóvenes sobre esos terribles acontecimientos. Cristal evoca algo bonito, pero eso fue un pogromo», subrayó Knobloch.