El cambio de gobierno en Estados Unidos ocurrirá en circunstancias muy especiales porque la crisis económica será el factor dominante de las decisiones del nuevo gobierno y en ese contexto las probabilidades de una política migratoria humana y comprensiva se diluyen por la presión que ejercerá el desempleo que afecta a los norteamericanos. Sin embargo, es el momento en que el Presidente de Guatemala emprenda una acción regional para estructurar una alianza, un bloque de países centroamericanos y con México, de manera que se le pueda hacer una propuesta conjunta al señor Barack Obama desde la perspectiva de nuestros compatriotas que viven en Estados Unidos.
Nos imaginamos que en otros países algunos funcionarios estarán pensando en el diseño de las nuevas relaciones entre sus países y Estados Unidos y creemos que en el caso de Guatemala todo tiene que girar alrededor del tema de la migración porque es el más candente en las relaciones bilaterales. Pero nuestra posición aislada es muy débil como para pensar que pueda tener impacto en Washington, pero el presidente Colom podría asumir un papel de liderazgo protagónico en la región para impulsar una propuesta en bloque que tendría más peso, más importancia y resonancia, y que sin duda ayudaría más a los latinoamericanos que emigran en busca de oportunidades.
Alguna vez escuchamos que el presidente Colom dijo que uno de sus objetivos era retomar el liderazgo regional que Guatemala había perdido especialmente durante el gobierno anterior que fue tan soso en el diseño de su política exterior. Y qué mejor que tomar ahora la iniciativa para impulsar entre los países de la región el interés por hacer planteamientos en bloque a los norteamericanos y sobre todo al nuevo Presidente de ese país que tomará posesión en enero del año próximo.
A lo mejor pecamos de optimismo exagerado al pensar que Obama encarnará una política diferente y estaría más receptivo a contemplar iniciativas que aspiren a un trato más humano para ese contingente de latinoamericanos que vive en Estados Unidos y que contribuye a la prosperidad no sólo de ese país sino de sus familias en sus lugares de origen. De todos modos no hay peor lucha que la que no se hace y en este caso entendemos que el tema de la migración es crucial, absolutamente importante para millones de guatemaltecos y para millones de latinoamericanos, por lo que si algún estadista se compromete a coordinar el esfuerzo regional por presentar adecuadamente el caso ante el nuevo gobierno de Washington, estará en realidad ejerciendo un liderazgo positivo.