PNC desbarata laboratorio de pornografí­a infantil


Un agente policial custodia el corredor de la casa en donde fue ubicado un laboratorio de pornografí­a.

Luego de la denuncia de una joven menor de edad, ví­ctima de abuso sexual, la Policí­a Nacional Civil (PNC) allanó una casa ubicada en la zona 15, en donde se encontraron evidencias que existí­a un laboratorio de pornografí­a, asimismo, se capturó a un hombre.

Mariela Castañon
lahora@lahora.com.gt

Agentes policiales y fiscales del MP rodearon la casa durante el operativo.

De acuerdo con Sergio Garcí­a, vocero de la PNC, el aprehendido fue identificado como Hugo Orlando Caravantes Almengor, de 58 años, fue capturado en la 6a. calle, 17-90, colonia El Maestro II, también se incautaron videos, fotografí­as y negativos pornográficos, además de nueve botellas de licor.

A decir de las autoridades el capturado tení­a orden de captura, emanada por el Juzgado Octavo de Primera Instancia Penal de Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, con fecha 28 de octubre; a este hombre se le sindica por los delitos de violación, abusos deshonestos y violentos y amenazas.

Según las autoridades, una de las ví­ctimas de Caravantes Almengor, destacó que este hombre le ofreció trabajo, ella lo visitó y éste la obligó a desvestirse, la menor intentó huir, pero no lo logró, fue ultrajada.

Otras versiones indican que el capturado engañaba a las jóvenes de servicio doméstico que laboran en ese sector para ofrecerles empleo, después abusaba de ellas y las filmaba.

Versiones de vecinos dan cuentan que el aprehendido viví­a sólo, ya que su esposa y sus hijas se retiraron de esa casa desde hace 15 dí­as.

«Nunca vimos nada extraño», dijo una vecina que pidió no ser citada, la señora que vive en esa casa es una persona honrada, «no creo que ella tenga que ver con esto», dijo.

«Nunca me imaginé que semejante cosa pasara en la casa de don Hugo», dijo otro vecino, quien se mostró sorprendido por el hallazgo.

Autoridades policí­acas señalan que se mantienen a la expectativa de estos casos, que aparentemente no son frecuentes en Guatemala, no se descarta que existan otros lugares de la capital y del interior del paí­s donde se realicen este tipo de actividades que son penadas por la ley.