«El aire libre de humo del tabaco es muy bueno»


En paí­ses donde se han aprobado iniciativas de ley que regulan la comercialización de productos de tabaco, en búsqueda de la disminución de su consumo, no se ha reportado un impacto negativo en la economí­a.

En 2005 Guatemala se adhirió al Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud, para el control del tabaco, el cual entró en vigencia a nivel mundial ese mismo año, tras una larga oposición e intentos de negociación de la industria tabacalera, para que el mismo no fuera aprobado.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

A raí­z de ello, varios paí­ses que se circunscribieron iniciaron una lucha en sus paí­ses para implementar leyes que dieran cumplimiento a las obligaciones adquiridas luego de la ratificación del Convenio Marco.

Entre las medidas que se han impulsado para cumplir con los requerimientos, se encuentra la regulación de los ambientes libres de humo de tabaco, la implementación de etiquetado con advertencias, y la prohibición de toda publicidad de cualquier producto del tabaco.

Guatemala comenzó su episodio en 2005, cuando se presentó en el Congreso de la República una iniciativa para la creación de ambientes libres de humo de tabaco.

La propuesta ingresó al hemiciclo hace tres años, sin embargo, se ha estancado debido a dos factores fundamentales: la influencia de la industria tabacalera y la presión ejercida por bares y restaurantes que la consideran una amenaza para sus ingresos económicos.

El Consejo Nacional para la Prevención y el Control del Tabaco promueve un fuerte cabildeo con varias bancadas en el parlamento, a través de talleres informativos donde expertos de otros paí­ses comparten experiencias de la implementación de dichos marcos regulatorios.

José Blandón, diputado del partido Panameñista, junto a otros expertos internacionales y parlamentarios que han apoyado iniciativas en sus paí­ses estuvieron esta semana en el paí­s para compartir sus experiencias con los legisladores nacionales y miembros del Ejecutivo.

En una entrevista con este diario, Blandón narró los frenos que afrontaron en el paí­s canalero, entre ellos algunas concesiones que se vieron obligados a efectuar para que la misma fuera aprobada. Blandón estima que la regulación del tabaco, para lograr una merma en su consumo debe ser un tema de salud y no polí­tico.

– Pregunta: ¿Cuánto tiempo le llevó a su paí­s promover y tener aprobada una ley de ambientes libres de tabaco?

– Respuesta: En 2004 la Asamblea Nacional de Panamá ratificó el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el control del tabaco. Ese mismo año, algunos diputados asumimos el compromiso de presentar la ley que desarrolla las obligaciones del convenio marco, entre ellas: la regulación del etiquetado, la prohibición de la publicidad y promoción de los productos del tabaco y los ambientes libres de humo.

Sin embargo, con el cambio de gobierno, en septiembre de ese año, hubo una enorme obstrucción desde el Ejecutivo para su aprobación, ya que éramos diputados de oposición quienes la promoví­amos.

La misma fue aprobada el 24 de enero de este año y entró en vigor tres meses después.

– P: ¿Hubo oposición a la iniciativa desde otros sectores?

– R: Hubo presión de las tabacaleras, pero ellos no dieron la cara en el debate, sino, a través de la Cámara de Comercio y de la Asociación de Propietarios de Casinos, que es una actividad bastante rentable en Panamá, y quienes representan un interés económico fuerte.

Básicamente sus argumentos en cuanto a la regulación de los espacios libres de humo era que iba a bajar la actividad comercial, que se iban a ver afectados los restaurantes, casinos, los hoteles y que a los turistas no les iba a gustar llegar a un sitio donde no les permitieran fumar.

– P: ¿Qué otras trabas afrontaron?

– R: Dentro de la asamblea se ofreció dinero a algunos diputados a cambio de hacer modificaciones en la dirección de lo que las tabacaleras promoví­an.

Además, los casinos son grandes donantes de las campañas electorales, por lo que dejaron entrever que algunos diputados podrí­an dejar de ser beneficiarios, sin embargo las presiones no prosperaron.

– P: ¿Qué aspectos considera que influyeron para que la propuesta se aprobara?

– R: Lo que prevaleció en la Asamblea fueron los estudios presentados donde se demuestra que en paí­ses donde iniciativas como ésta se han aprobado, la actividad comercial no ha bajado.

Además, en 2007 se cambió el ministro de Salud y se nombró a una mujer que adoptó una posición mucho más amplia y desatrancó la discusión en el Legislativo.

Obtuvimos mucho apoyo de los miembros de la comisión de Salud de la Asamblea, incluyendo los diputados oficialistas.

También ayudó que en la Comisión de Salud habí­a muchos médicos, por lo que al final el proyecto se aprobó de manera unánime.

– P: ¿Hubo modificaciones a la propuesta original?

– R: Como era una propuesta integral, también planteamos un incremento del impuesto al tabaco, por lo que la principal concesión que hicimos a quienes se oponí­an al proyecto de ley fue la eliminación de este punto.

Los opositores argumentaban que aumentar el impuesto era promover el contrabando y el ministerio de Economí­a y Finanzas asumió como bueno el argumento y hubo un momento dado en que los representantes del Ejecutivo pidieron sacar ese artí­culo, a cambio de aprobar las otras cosas.

– P: Seis meses es un tiempo corto para medir el impacto de la misma ¿Qué percepción tienen sobre sus efectos?

– R: Es bastante reciente como para que tengamos un estudio sobre el impacto económico, pero lo que hemos podido ver es que la gente sigue yendo a los restaurantes, casinos y discotecas, únicamente han adoptado costumbres distintas; ahora salen y se ve mucha gente en las aceras fumando.

«Hemos podido ver que la gente sigue yendo a los restaurantes, casinos y discotecas, únicamente han adoptado costumbres distintas; ahora salen y se ve mucha gente en las aceras fumando»