El aumento en el preci de los productos de consumo diario ha obligado a familias de escasos recursos a satisfacer sus necesidades alimentarias por medio de cultivos de subsistencia.
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«Cada día se dificulta más la tarea de conseguir los alimentos», al menos eso es lo que piensan los vecinos del asentamiento El Mirador, en la Colonia Bethania de la zona 7 capitalina.
El aumento en el precio de los productos de consumo básico, además del encarecimiento de los servicios, y los salarios mínimos para las familias de los asentamientos contribuyen a que la calidad de vida se encuentre por los suelos.
Por consecuencia, cientos de familias que habitan en las zonas urbanas en condiciones precarias iniciaron un movimiento para que al menos, puedan garantizar parte de su alimentación diaria.
Huertos Familiares, es el nombre que el Gobierno da a la iniciativa, que pretende brindar los medios para que las familias siembren sus propias hortalizas en los patios y áreas verdes cercanas a sus casas.
Productos como el repollo, lechuga, remolacha, tomate, rábanos y pimientos ya empezaron a brotar de la tierra cultivada, con la cualidad que ha sido preparada por los propios vecinos de los asentamientos con productos orgánicos.
Mujeres lideran
En la iniciativa se puede observar un claro liderazgo de las mujeres, señala Gerardo Alfonso García, Coordinador del Programa de Fomento de Agricultura Orgánica del Ministerio de Agricultura.
«Hemos trabajado con mujeres emprendedoras; sabemos que están en una situación complicada y por eso intentamos hacer todo lo posible para que obtengan beneficios», señaló el funcionario.
Según Eugenia Solís, vecina del asentamiento El Mirador, las cosechas hasta ahora han sido escasas, debido a que todavía no se encuentran totalmente preparadas para cultivar todo tipo de hortalizas.
«Esperamos que el próximo año podamos sembrar más; vamos a buscar más lugares para sembrar», indicó.
De fondo
Las medidas paliativas para combatir el hambre en los asentamientos pueden resultar positivas, sin embargo, lo que se requiere para solucionar el problema de la desnutrición son cambios de fondo, opina el analista Sergio ílvarez.
«Las familias se aseguran verduras y hortalizas para alimentarse durante unos días, pero lo ideal sería asegurarles una vivienda digna fuera de los asentamientos, y empleos que les permitan elevar su calidad de vida», puntualiza ílvarez.
El costo de la canasta básica ha experimentado constantes incrementos durante los últimos años, en tanto que a septiembre de 2008 se cotizaba en Q1,941 mientras que la canasta básica vital se reportaba en Q3,543, de acuerdo al estudio del índice de Precios al Consumidor del Instituto Nacional de Estadística.