La primera ministra laborista neozelandesa, Helen Clark, aspira a obtener en las elecciones legislativas del sábado su cuarto mandato, pero el líder opositor John Key, un ex banquero novato en política, podría frenar sus ambiciones en un país golpeado por la recesión.
Clark, de 58 años, brillante y autoritaria, al frente del país desde 1999, aspira a convertirse en la primera política del país en conseguir cuatro mandatos consecutivos desde 1969.
Pero los sondeos anticipan una victoria de su rival conservador, con una ventaja de 12 puntos. John Key, ex banquero de 47 años, tomó las riendas del Partido Nacional (centroderecha) en 2006.
El discurso de este hombre afable, de origen humilde y que posee una fortuna personal estimada en 29 millones de dólares estadounidenses que consiguió durante su paso por el banco de negocios Merrill Lynch, parece haber encontrado eco.
Según un sondeo Herald-DigiPoll publicado hoy, cerca de la mitad de las 700 personas interrogadas piensan que el Partido Nacional ganará las legislativas.
En Parlamento saliente, los laboristas disponían de 49 escaños, es decir apenas uno más que el Partido Nacional.
Gane quien gane las elecciones legislativas, deberá buscar el apoyo de los grupos minoritario que se benefician de un sistema complejo de propocionalidad mixta introducido en 1996.
La clave podría tenerla el Partido Maori (PM), creado en 2004. Los maori suponen el 15% de los cuatro millones de neozelandeses y el PM tiene cuatro de los siete escaños reservados en la Asamblea a los electores indígenas.
Admirada por muchos por su tenacidad, Clark, deja, sin embargo, un balance económico desolador.
Nueva Zelanda entró en recesión durante el primer semestre de 2008, por primera vez desde la crisis asiástica a finales de 1997 y principios de 1998.
Durante los dos primeros semestres de 2008, el Producto Interior Bruto (PIB) retrocedió en 0,2% y en un 0,3%.
El crecimiento anual del PIB, hasta junio, alcanzó el 2,6%, pero debería caer al 1,8% el año que viene, frente al 2,3% inicialmente previsto. La tasa de paro, del 3,9% en el segundo trimestre, creció hasta el 4,2% en el tercer trimestre y podría alcanzar el 5% el año que viene y el 6% en marzo de 2011, según las previsiones del Banco Central neozelandés.
«Enfrentamos una crisis financiera sin precedentes. Necesitamos un liderazgo sólido y en ese aspecto, yo he hecho mis pruebas», declaró recientemente Clark, que llamó a los 2,9 millones de electores a no cambiar de rumbo en plena crisis.
Frente al deterioro de la economía, Clark ha garantizado los depósitos bancarios hasta los 150 mil millones de dólares neozelandeses (70 mil millones de euros). Su gobierno también ha anunciado una reducción de los impuestos de 10.700 millones de dólares (5 mil millones de euros).
Key, que hace campaña con el eslogan de «menos gobierno y menos burocracia», ha prometido una disminución de los impuestos complementaria de 5.700 millones. El Partido Conservador, normalmente poco propenso al gasto público, ha prometido también inversiones públicas en las infrastructuras.
«A corto plazo, en un momento de poca liquidez para invertir, esto nos permitirá garantizar las inversiones necesarias para sacar a Nueva Zelanda de la recesión», argumentó Key, quien ha prometido sacar a «más neozelandeses de la probreza».