El mundo parece haber vuelto a querer a Estados Unidos tras la elección de Barack Obama como nuevo presidente.
Los turistas en «Ground Zero», la zona cero del sur de Manhattan devastada por los ataques terroristas de 2001 que desencadenaron una ola de solidaridad mundial, dicen que están admirados por el triunfo de Obama.
«Obama trae esperanza», dijo Leticia Giorello, una estudiante uruguaya de arquitectura, mientras observa el gigantesco agujero del World Trade Center. «Todo el mundo en América Latina quería que ganase Obama», dice.
Hace ocho años, el mundo apoyó a Estados Unidos en respuesta a los ataques que dejaron 3 mil muertos y derribaron las Torres Gemelas de Manhattan.
«Somos todos estadounidenses», había titulado el diario francés Le Monde.
Pero ese movimiento se evaporó cuando el mundo se vio confrontado a la invasión de Irak decidida por el gobierno de George W. Bush y el escándalo de la tortura de los prisioneros de la «guerra contra el terrorismo».
La imagen estropeada de Estados Unidos, muy alejada de la época en que el país era considerado como un modelo, volvió a sufrir un golpe hace dos meses con el colapso de su sistema bancario.
Sin embargo, la avasallante elección de Obama, primer presidente negro de Estados Unidos y partidario de restaurar su imagen como país, está recomponiendo las cosas.
Los festejos estallaron en todo el mundo, desde los territorios palestinos hasta los Balcanes, y desde ífrica a Asia.