Si se sabe que Dios tiene conocimiento de lo que pediremos, antes de hacerlo, y además ejerce perfecto control sobre todas las cosas, el orar sería una acción sin sentido; sin embargo revisando los evangelios y las cartas de Pablo, encontramos algunas razones ahí planteadas, que aclararán nuestras dudas, a saber:
(1) La oración es una forma de servir a Dios, y porque í‰l nos manda hacerlo, para que le planteemos nuestras dudas y congojas.
(2) Porque Jesús a su paso por el planeta Tierra, nos enseñó el camino y cómo hacerlo.
(3) Porque Dios decidió que la oración sea el medio para lograr, en nuestro diario vivir, su intervención en determinadas situaciones o angustias, por ejemplo:
(4) Nos prepara para tomar decisiones importantes;
(5) Nos ayuda a derrotar la actividad del demonio en nuestras vidas y en la de los que nos rodean.
(6) Nos alimenta psicológicamente para adquirir fortaleza, que nos permita vencer la tentación, y todo aquello que sea perjudicial para nuestro espíritu.
(7) Nos recuerda su promesa que nuestras oraciones dirigidas a í‰l, nunca serán en vano, y que cuando oremos por cosas que estén acordes con su voluntad, y que realmente nos sean beneficiosas, í‰l las concederá en el momento oportuno.