El derrotado John McCain enfrentó el peor de los contextos para una campaña presidencial: compitió contra un adversario carismático, fue el candidato de un gobierno con la peor de las imágenes y coincidió con una de las peores crisis financieras de los últimos tiempos.

El equipo de campaña de McCain afirma que habrían podido ganar las elecciones si hubieran enfrentado algunos de estos elementos en vez de todos juntos.
«Hicimos todo lo que pudimos en unas circunstancias muy difíciles», explicó el director de campaña republicano, Steve Schmidt.
«Es muy poco probable que una persona tenga que hacer campaña en un contexto político tan difícil como el que le tocó a John McCain en el último año», afirmó.
«Es la primera vez que me toca una campaña en la que las circunstancias juegan tan descarnadamente en contra de un candidato», dijo por su lado Nicolle Wallace, asistente de McCain.
«La debacle de los mercados financieros en setiembre se produjo en momentos en que encabezábamos las intenciones de voto. Fue todo muy difícil con este mal clima económico. La gente estaba furiosa con el partido» Republicano, dijo Schmid.
«La tasa de aprobación del presidente (George W. Bush) no ayudó. Pero en términos generales el partido no es muy popular entre los estadounidenses, y eso fue una gran desventaja», reconoció.
El negro Barack Obama se despegó en los sondeos hacia comienzos de setiembre, tras el nombramiento de la fotogénica Sarah Palin como compañera de fórmula de McCain.
Muchos editorialistas de derecha criticaron la designación de Palin estas últimas semanas, estimando que Mitt Romney -un rico empresario ex gobernador de Massachusetts- habría hecho que la fórmula republicana fuera más competitiva con la demócrata en cuestiones económicas.
La reconocida inexperiencia de McCain -un veterano de Vietnam de 72 años- en temas económicos y su condición de candidato oficialista se reflejó en los sondeos luego de que el mundo financiero cayera en una de sus peores crisis.
Fuentes cercanas a McCain dijeron que además sus chances cayeron aún más ante la negativa de parlamentarios republicanos a votar un primer plan de salvataje de bancos. «Eso fue realmente muy malo», dijo un miembro de su campaña..
Otro elemento clave fue el carisma de Obama. El senador negro se impuso sin bajar en ritmo en toda la maratón electoral de cinco meses -que se transforma de dos años si se incluye la preparación para la interna partidaria-. Además, recaudó millones de dólares en donaciones, muchas veces modestas pero muy numerosas.
«Obama fue un candidato sin duda mejor, y tenía más dinero que ningún otro candidato a la Presidencia», reconoció Mark Salter, consejero de McCain.
La derrota sufrida ayer por los republicanos obligará a sus ideólogos a redefinir su estrategia para las próximas instancias electorales, con las legislativas de 2010 como primer objetivo.
Desde 1968 los republicanos ganaron siete elecciones presidenciales sobre 10.
La derrota de ayer -con Barack Obama como el primer negro en ganar la presidencia estadounidense y los demócratas reforzando la mayoría que ya poseían en ambas cámaras del Congreso- es un revés histórico para el Partido Republicano.
Stephen Hess, experto en política estadounidense de la Brooking Institution -cercana a los conservadores-, afirmó que «el Partido Republicano va a salir de esta».
«Los periodistas escribieron tantas veces noticias necrológicas sobre partidos políticos…», ironizó.
El Republicano «es un partido que estuvo en el poder durante la mayor parte de los últimos años», agregó el experto, que de todos modos dijo reconocer que era necesario un cambio.
Los dirigentes republicanos tienen previsto reunirse en Virginia a partir del jueves para definir rápidamente su estrategia.
Tras ocho años de presidencia de George W. Bush, el conservadurismo estadounidense ha ido cambiando de una forma que no es del gusto de todos los republicanos, en particular de aquellos que conocieron el gobierno de Ronald Reagan (1980-1988).
Reagan buscó disminuir el protagonismo del sector público en la sociedad a favor del privado. «El estado no es la solución a nuestros problemas, el estado es el problema», dijo en una declaración que pasó a la historia.
Una parte de los debates en la interna republicana irá por tanto a decidir entre un retorno al «reaganismo» o a seguir en el «bushismo», que hizo crecer al gobierno en nombre de la seguridad.
John McCain -perdedor ante Obama- y su ahora ex compañera de fórmula Sarah Palin buscaron retener votos intentando desesperadamente desmarcarse de la línea política de Bush, por ejemplo haciendo constantes menciones a los «valores de Ronald Reagan».
El «conservadurismo social» -que promovió valores tradicionales y religiosos- y el movimiento neoconservador serán facciones más o menos bien representadas en el el partido, y tendrán cosas que decir.
«Si todo se bloquea y ni los conservadores sociales ni los neoconservadores obtienen mayoría, la persona que emerja será ajena al aparato partidario», pronosticó Hess.
Para Paul Allen Beck, profesor de ciencias políticas de la universidad estatal de Ohio, habrá «una batalla por la dirección filosófica del partido».
El experto opina que entre los aspirantes está Sarah Palin en representación del conservadurismo social.
Otros que podrían estar en la conversación son Mitt Romney -ex candidato en las primarias republicanas- y el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, en su momento barajado para compañero de fórmula de McCain.