Acuerdan sede en Barcelona


Los cancilleres europeos se reunieron en Marsella.

Los cancilleres de la Unión por el Mediterráneo (UPM) acordaron hoy en Marsella (sur de Francia) que su sede estará en Barcelona y que la Liga Arabe será miembro pleno de ese foro, en el cual Israel ocupará una subsecretarí­a general, indicaron fuentes diplomáticas.


Los paí­ses de la orilla sur han aceptado que la sede de la UPM sea para un paí­s del norte, a cambio de que la secretarí­a general vaya a un paí­s del sur del Mediterráneo, dijeron fuentes diplomáticas.

Los españoles insistieron en la importancia de que la sede se encuentre en Barcelona, para «mantener un eslabón» entre el Proceso de Barcelona (iniciado en 1995) y la Unión por el Mediterráneo, según una diplomática marroquí­.

Al conseguir su demanda, la delegación española propuso que el tí­tulo oficial de la organización «Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo» se convierta en «Unión por el Mediterráneo» simplemente, según la misma fuente.

El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel íngel Moratinos, presentó a principios de octubre la candidatura barcelonesa. Túnez, apoyado por la presidencia francesa de la UE, renunció el viernes a su candidatura.

Por otro lado, en la secretarí­a general se han creado cinco subsecretarí­as, una de ellas para Israel, a cambio de que la Liga írabe sea aceptada como miembro de pleno derecho de la organización.

Una fuente diplomática israelí­ precisó que «hay un acuerdo para que la secretarí­a general de la Unión por el Mediterráneo tenga cinco subsecretarí­as: tres europeas y dos en el sur, una de ellas para Israel».

En contrapartida, Israel acepta la demanda de que la Liga írabe sea miembro de pleno derecho.

«Es un compromiso», dijo la misma fuente, que matizó que «el proceso de Barcelona no puede reemplazar en ningún caso las negociaciones bilaterales directas» para resolver el conflicto israelo-palestino.

Los jefes de la diplomacia de los 43 paí­ses miembros de la UPM acordaron rápidamente conceder la sede a Barcelona, aunque tropezaron sobre el estatuto de la Liga írabe.

«Todos los paí­ses árabes han dicho que hací­a falta una participación plena de la Liga írabe», dijo la diplomática marroquí­.

El resultado de la reunión de Marsella puede considerarse positivo, tras meses de bloqueo debidos a las rivalidades que ahogaron el anterior acuerdo euromediterráneo de Barcelona en 1995.

En la cumbre de creación de la UPM del 13 de julio en Parí­s, la Liga írabe obtuvo el estatuto de observador, pero los paí­ses árabes e Israel discrepaban sobre la interpretación de ese estatuto.

En esa reunión tampoco se pudieron resolver de entrada las cuestiones concretas de organización, en las que el compromiso se anunciaba difí­cil.

La elección de crear una secretarí­a general reforzada por cinco subsecretarí­as es lo opuesto a la estructura ligera y técnica deseada en un principio para la UPM, con la excusa de que así­ podrí­a ocuparse de todos los asuntos sin verse torpedeada por el conflicto israelo-palestino.