El gobierno de la República Democrática de Congo (RDC, ex Zaire) rechazó hoy una «negociación directa» con el jefe rebelde Laurent Nkunda, al que acusó de provocar un «desastre humanitario» en el este del país, adonde llegó un esperado convoy con ayuda para la población.
«No hay pequeños y grandes grupos armados. El hecho de crear un desastre humanitario no da derechos especiales» respecto a los otros grupos armados que operan en la provincia de Kivu Norte (este), declaró el portavoz del gobierno, Lambert Mende, en Kinshasa.
Vestido con uniforme militar, boina verde y gafas, Nkunda, en buen estado de salud y visiblemente de buen humor, dio una entrevista ayer a un grupo de periodistas en su feudo de Kichanga.
Se trata de una remota región sin cobertura telefónica y accesible únicamente a pie debido a las violentas tormentas de los últimos días, situada a unos 80 km al noroeste de Goma, la capital provincial.
Nkunda llamó al gobierno a entablar negociaciones directas y amenazó con derrocarlo en caso contrario, en unas declaraciones que Mende calificó posteriormente de «indignas e irresponsables».
«Queremos una negociación directa con el gobierno. Espero la respuesta. Pueden optar por negarse a negociar con nosotros. Pero vamos a obligarlos a entablar esas negociaciones, y si no, los echaremos del poder», declaró el ex general tutsi congoleño a los periodistas.
«Si no hacen nada, vamos a obligar a este gobierno a dejar el poder. Ya hemos entrado en Goma. Mis tropas infiltradas estaban (el miércoles) en el aeropuerto de Goma. Les ordené que parasen porque vi el sufrimiento de mis hermanos de Goma», agregó.
El miércoles por la noche, al término de una ofensiva relámpago que les llevó hasta las puertas de Goma, los rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP, liderado por Nkunda) proclamaron un «alto el fuego unilateral» respetado desde entonces.
Los insurgentes apostados en varios puntos de la carretera que va de Goma a la zona rebelde permitieron asimismo hoy el paso de un convoy humanitario de la ONU y de una ONG que llegó sin problemas a Rutshuru, localidad situada a 75 km al norte de la capital provincial.
El convoy, que fue escoltado por unos 50 cascos azules, transportaba material médico y agua, pero los cooperantes que participan en esta misión insistieron en que se trata principalmente de una evaluación de la situación.
La región de Rutshuru, donde se encuentran estacionados 300 cascos azules uruguayos e indios, se vio duramente sacudida por los combates de las últimas semanas entre los rebeldes de Nkunda y el ejército congoleño.
La situación humanitaria es catastrófica en Kivu Norte, donde más de un millón de personas se han visto desplazadas por los enfrentamientos y los violentos combates de la semana pasada habían impedido la llegada de ayuda humanitaria.
Los gobiernos occidentales han advertido del peligro de un tragedia humanitaria.
«Más de 1,6 millones de desplazados están atrapados en esta crisis» y no se puede llegar hasta ellos, afirmó ayer el canciller británico, David Miliband, que junto a su homólogo francés, Bernard Kouchner, se reunió con los presidentes congoleño, ruandés y tanzano. Este último es presidente de turno de la Unión Africana (UA).
El gobierno de la RDC acusa al régimen ruandés, dominado por los tutsis, de respaldar a Nkunda, lo que Kigali desmiente.
Tanzania está preparando una cumbre de la UA sobre la crisis congoleña prevista para la próxima semana en Kenia.