Siguen esperando ayuda


Al menos 215 personas murieron en el potente sismo que ayer sacudió el suroeste de Pakistán y afectó a miles de personas que hoy, heladas y hambrientas, seguí­an esperando la llegada de ayuda frente a sus casas de tierra destruidas.


«El total de muertos hasta anoche era de 215. Pro esta cifra puede aumentar ya que familias enteras han desaparecido», declaró Zamarak Jan, un ministro de la provincia de Baluchistán.

Jan agregó que el balance también se habí­a agravado tras el segundo sismo que azoto la región la tarde de ayer, 12 horas después de la primera sacudida, que arrasó pueblos como Wam.

El temblor devastó varias aldeas de la región de Ziarat, una pequeña ciudad en las montañas de Baluchistán, a unos 50 km al este de Quetta, la capital provincial.

Muchos habitantes de los pueblos afectados alrededor de Ziarat se vieron obligados a dormir a la intemperie, en un clia glacial, temerosos además de nuevas réplicas del sismo.

En el alejado pueblo de Kan Bangla, donde no llegó ninguna ayuda, mujeres con velo abrazaban a sus pequeños, algunos de los cuales ya enfermaron debido a las condiciones reinantes.

«Tení­amos tan pocas mantas que era necesaria compartirlas entre seis niños», explicó un agricultor, Shahnawaz Jan. «Hací­a tanto frí­o que algunos niños se enfermaron», agregó.

El ejército paquistaní­ y organizaciones internacionales se movilizaron para hacer llegar ayuda a los damnificados: tiendas de campaña, mantas, alimentos y material médico.

Pero algunos pueblos, donde el primer temblor, de una magnitud de 6,4, sorprendió a sus habitantes durmiendo ayer al alba, todaví­a no habí­an recibido ninguna ayuda.

Según diversas estimaciones de las autoridades locales, de 6 mil a 10 mil personas perdieron sus viviendas en esta región de 50 mil habitantes.

Hoy, la ayuda llegaba lentamente, debido básicamente a que las rutas de la región quedaron muy dañadas, explicó Amjad Rashid, que dirige la Fundación Tarqi, una organización no gubernamental.

«La gente no está contenta», declaró Rashid. «Dicen que las operaciones de ayuda deberí­an acelerarse», agregó.

«No recibimos la ayuda que esperábamos del gobierno. Es muy lento», declaró el alcalde de Ziarat, Dilawar Kakar, según quien 8 mil viviendas se derrumbaron en su zona y 45 mil están a punto de desmoronarse.

Estados Unidos, Canadá e India se declaron dispuestos a enviar ayuda. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo que enviarí­a con carácter urgente cargamentos de material humanitario.

Pero como ocurrió en el terremoto de octubre de 2005 en el norte del paí­s, que causó 74 mil muertos (y 3,5 millones de damnificados), los primeros en llegar al lugar de la tragedia fueron las organizaciones islamistas, algunas vinculadas a grupos insurgentes.

Uno de esos grupos es el Jamaat-ud-Dawa, que figura en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos.