Condena mundial contra embargo a Cuba


Miembros de la delegación cubana reciben la felicitación de sus colegas en la ONU.

La Asamblea General de la ONU pidió hoy a Estados Unidos por casi unanimidad poner fin al embargo comercial y financiero aplicado contra Cuba desde hace 46 años.


Una resolución sobre la «necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba» recibió 185 votos a favor, 3 en contra (Estados Unidos, Israel y Palau) y dos abstenciones (Micronesia e Islas Marshall).

El apoyo a Cuba fue este año incluso mayor al del año pasado, cuando una resolución similar habí­a recibido el respaldo de 184 paí­ses. En 2007 cuatropaí­ses habí­an votado en contra y Micronesia se abstuvo.

Se trata de la 17ª consecutiva vez que la ONU vota un texto similar. De los 59 paí­ses que apoyaron el texto en 1992, la cifra ha ido aumentando a 179 en 2004, 183 en 2006 y 184 el año pasado.

El canciller cubano Felipe Pérez Roque dijo ante la Asamblea general que «cálculos muy conservadores revelan que el daño directo acumulado que ha provocado el bloqueo a Cuba supera los 93 mil millones de dólares, casi dos veces nuestro Producto Interno Bruto».

«No es difí­cil imaginar lo que Cuba habrí­a alcanzado si durante estos casi 50 años no hubiese estado sometida a esta brutal guerra económica a escala planetaria», dijo.

En clara exhortación a un cambio de polí­tica exterior norteamericana en caso de victoria del candidato demócrata a la Casa Blanca, Pérez Roque dijo que «el bloqueo es más viejo que el señor Barack Obama y que toda mi generación».

«Dentro de unas horas será elegido un nuevo presidente de los Estados Unidos, dijo Pérez Roque. «í‰ste deberá decidir si admite que el bloqueo es una polí­tica fracasada, que cada vez le provoca un mayor aislamiento y descrédito a su paí­s o si persiste, con obcecación y crueldad, en intentar rendir al pueblo cubano por hambre y enfermedades».

Las sanciones económicas estadounidenses a Cuba datan de 1962, decididas por el presidente John Fitzerald Kennedy, también demócrata.

Fue la primera de una serie de medidas de carácter económico y comercial para aislar al régimen de Fidel Castro, a las que siguieron, entre otras, la ley Helms-Burton, la ley Torricelli y las restricciones a los viajes a la isla.

Pérez Roque insistió en el creciente aislamiento de Estados Unidos. «Es cierto que Estados Unidos necesita un cambio –dijo, en nueva referencia velada al eslogan de campaña de Obama– y el mundo también».

El representante norteamericano Robert Godard defendió ante la Asamblea el derecho de su paí­s a decidir la forma de comerciar con Cuba y aseguró que el embargo permite «alejar los recursos de los dirigentes» cubanos.

Godard aseguró que el pueblo norteamericano aporta cientos de millones de dólares de asistencia humanitaria a Cuba y que La Habana habí­a rechazado ayuda ofrecida en respuesta a los recientes huracanes que azotaron a la isla.

Otros paí­ses tomaron la palabra para rechazar el embargo, incluyendo México, Vietnam, Sudáfrica, Irán, Rusia y, en nombre de la Unión Europea, Francia.

El representante francés Jean-Pierre Lacroix dijo que «durante los últimos meses, la situación de los derechos humanos en ese paí­s tuvo algunos desarrollos positivos».

Sin embargo, agregó Lacroix, «la situación fundamentalmente no ha cambiado, a pesar de una disminución del número de presos polí­ticos y de los actos de hostigamiento.

«El gobierno cubano sigue negando a sus ciudadanos los derechos y libertades cí­vicas, polí­ticas y económicas reconocidas en el plano internacional», dijo.

El representante de México Claude Heller recordó por su parte que «diversos órganos y entidades del sistema de las Naciones Unidas consignan el impacto negativo que tiene el bloqueo para el desarrollo económico y social de Cuba».

La resolución aprobada «insta una vez más a los Estados en los que existen y continúan aplicándose leyes y medidas de ese tipo a que, en el plazo más breve posible y de acuerdo con su ordenamiento jurí­dico, tomen las medidas necesarias para derogarlas o dejarlas sin efecto».