Ultimo dí­a de campaña antes de comicios presidenciales


El presidente interino zambiano Rupiah Banda y su principal rival, el populista Michael Sata, cumplen hoy su último dí­a de campaña antes de las elecciones presidenciales de mañana, mientras la policí­a está en alerta para evitar cualquier acto de violencia.


Estos dos candidatos, ambos septuagenarios, tienen previsto terminar la carrera electoral el miércoles por la tarde con discursos en la capital, Lusaka.

El dí­a antes de la votación, organizada tras la muerte de Levy Mwanawasa en agosto, la tensión era palpable en Lusaka. La policí­a estaba en alerta máxima después de la declaraciones amenazadoras de Sata y de otro candidato opositor, Hakainde Hichilema, advirtiendo que no aceptarán resultados manipulados a favor del presidente interino.

Estas declaraciones hicieron resurgir el fantasma de 2006.

En esas últimas elecciones, Sata, jefe del Frente Patriótico (FP), habí­a criticado los resultados y sus seguidores se habí­an enfrentado a las fuerzas del orden durante varios dí­as, tras el anuncio de la victoria de Levy Mwanawasa.

La oposición expresó en varias ocasiones su miedo a un posible fraude en los comicios del jueves y acusó a la Comisión Electoral de falsificar las papeletas.

El martes, la situación empeoró cuando la policí­a dispersó a varios militantes de Sata y Hichilema, en Livingstone, frontera con Sudáfrica, que intentaban inmovilizar dos camiones cargados con material electoral, alegando que transportaban boletines a favor de Rupiah Banda, informó la prensa.

Ante el temor de disturbios como en 2006, la policí­a está desde el miércoles en alerta, para evitar altercados tras el anuncio de los resultados.

«Los que dicen que no aceptarán los resultados tendrí­an que ir al tribunal y no salir a la calle», señaló un responsable de la policí­a, Ephraim Mateyo, que dijo estar «dispuesto a pelearse con los autores de la violencia».

El presidente interino, experto diplomático del Movimiento Democrático Multipartidista (MMD), intentó tranquilizar la situación a principios de semana llamando a los tres candidatos a aceptar, como él mismo, el resultado de las urnas.

Mientras tanto, la indignación se apoderaba de la población, que reclama un mejor reparto de la riqueza minera del paí­s, donde más del 64% de los 12 millones de habitantes viven con menos de dos dólares al dí­a.

«Â¡Lo que la gente necesita es un cambio!», exclamó Salinda Kayombo, un chófer de 49 años. Michael Sata «dijo que cambiarí­a el paí­s en 90 dí­as, pero si no se hace nada antes del final de su mandato, en 2011, no dudaremos en sacarlo», advirtió.

Conocido como el «Rey Cobra», Sata se sitúa del lado de los pobres, prometiendo «menos impuestos y más dinero para vuestros bolsillos».

Suscitó sin embargo la polémica al anunciar que, tras ser elegido, adoptarí­a un ley para pasar el 25% del capital de las empresas extranjeras a manos de los zambianos.

Su rival, en cambio, proclama la continuidad. En la radio, los mensajes a favor de Banda piden los votos de cuatro millones de electores para «seguir el desarrollo» y asegurar «la prosperidad económica para todos los zambianos».