Atentados en Somalia contra ONU y edificios oficiales


Unos somalí­es hacen cola para recibir la ayuda alimentaria, tras ser perjudicados por los enfrentamientos en la frontera.

Cinco atentados con coche bomba contra edificios estratégicos e instalaciones de la ONU en dos regiones de Somalia dejaron el miércoles 25 muertos, según un balance parcial, y ahondaron el caos en este paí­s del cuerno de Africa, teatro de una creciente rebelión liderada por radicales islamistas.


En Somaliland, una república autoproclamada del norte de Somalia, tres atentados fueron perpetrados en la principal ciudad, Hargeisa. Los blancos fueron el palacio presidencial, las oficinas del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la embajada de Etiopí­a, según fuentes oficiales.

La policí­a dijo que al menos 19 personas, aparte de los tres suicidas, murieron.

«Hemos contado 19 muertos en los ataques, incluido el secretario del palacio (presidencial)», dijo un oficial de la policí­a de Somaliland a la AFP por teléfono.

En Bosaso, capital económica de Puntland, una región semiautónoma del noreste de Somalia, seis agentes de los servicios de inteligencia murieron en dos atentados, anunció a la prensa el presidente de esa región, Mohamud Musa Hirsi Adde.

Responsables locales y fuentes de la seguridad dijeron que dos suicidas a bordo de sendos coches bomba atentaron contra dos edificios de los servicios de lucha antiterrorista, sobre las 10H30 locales (07H30 GMT).

La ONU confirmó en un comunicado emitido en Ginebra el ataque contra las instalaciones del PNUD en Somaliland y dijo que hubo «varios heridos y muertos», aunque sin precisar el número.

Somaliland, una ex colonia británica, hizo secesión de Somalia en mayo de 1991, cinco meses después de la caí­da del presidente somalí­ Mohamed Siad Barre.

La caí­da de Barre marcó el inicio de una guerra civil en Somalia, que desde 2006 se transformó en un pulso entre los islamistas y el gobierno, apoyado por el ejército etí­ope y Occidente.

Dotada de instituciones representativas, un ejército, una administración y una moneda propia, Somaliland se habí­a visto hasta ahora relativamente a salvo de la violencia que sacude el resto de Somalia.

En Puntland, el servicio secreto ha recibido financiación occidental para sus operaciones antiterroristas, desde que en 2006 los islamistas se hicieron fuertes en el sur y el centro de Somalia.

Los atentados, perpetrados por suicidas de manera casi simultánea en Hargeisa y Bosaso aún no habí­an sido reivindicados.

Los ataques coinciden con las discusiones en Nairobi de los paí­ses miembros de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo, que agrupa a siete Estados de ífrica del Este, sobre la manera de sacar a Somalia del caos polí­tico en que está sumida tras 17 años de guerra civil.

El domingo, el gobierno somalí­ y la oposición islamista moderada firmaron un acuerdo auspiciado por la ONU, que prevé la aplicación de un alto el fuego y la retirada progresiva de aquí­ a comienzos de 2009 de las tropas etí­opes, que apoyan al gobierno somalí­ en su lucha contra los islamistas.

El acuerdo fue rechazado categóricamente el lunes por los combatientes islamistas radicales, que protagonizan la insurrección en Somalia.