Una actividad que genera pérdidas millonarias


Las pipas que transportan combustibles son blancos apetecidos por quienes gustan de traficar gasolinas y diésel (foto de archivo).

La frontera entre México y Guatemala se ha convertido en un puente fácil para el tráfico de combustible, lo que a decir del sector empresarial se cuantifica en grandes pérdidas.

Mariela Castañon
lahora@lahora.com.gt

De acuerdo con el reporte de la Policí­a Nacional Civil (PNC) en lo que va del año se han capturado a 85 personas por tráfico de combustible y decomisado 80 vehí­culos y 109 mil 419 galones de diésel y gasolina.

Uno de los casos más recientes fue la captura de Romeo Ortiz Velásquez, quien fue aprehendido en el cantón Mosquito, en la zona 3 de San Marcos, cuando conducí­a un camión que transportaba 7 toneles que llevaban en su interior 400 galones de gasolina de procedencia mexicana, sin pagar los impuestos de ley. Este hecho se suscitó el pasado 17 de octubre.

Carolina Castellanos, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana, dijo que el contrabando de combustible representa grandes pérdidas monetarias para el negocio de las petroleras en Guatemala que están legí­timamente y cumplen con las normas impuestas, por lo que los contrabandistas compiten de manera desleal.

«El contrabando es un delito y eso es prácticamente un crimen organizado porque es gente organizado y están acabando con el negocio de las petroleras en Guatemala», añadió la directiva.

A decir de Castellanos, el contrabando incrementó a raí­z de que el precio de este producto ascendió a nivel mundial y afectó a varios paí­ses.

Según se indicó el tráfico de combustible en la frontera entre Guatemala y México responde a que en el segundo mencionado la gasolina es subsidiada, por lo que su precio es más barato, esto ha motivado a los contrabandistas para hacer su «negocio», dijo Castellanos.

Asimismo, indicó que el robo de este producto se ha vuelto en un negocio rentable, ya que la gasolina robada se adquiere a un precio cómodo de más o menos Q20 y algunas estaciones de gasolina las venden al mismo precio de mercado, lo que genera buenos ingresos.

La Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) inició hace algunos meses la fiscalización de gasolineras en el paí­s que pudieran haber comprado combustible robado, lo que es una acción alentadora, dijo Castellanos.

Al ser cuestionada la entrevistada sobre si este negocio podrí­a beneficiar al sector pobre de la población, ella añadió que eso no puede reconocerse como tal, ya que traficar combustible es un delito o crimen.

De acuerdo con medios de comunicación mexicanos en el pasado mes de agosto, las autoridades federales y estatales decomisaron miles de litros de combustibles que eran transportados de manera ilegal en la frontera con Guatemala.

En un comunicado se indicó que 17 mil 490 litros de diésel, 3 mil 570 litros de gasolina y ocho vehí­culos fueron decomisados.

Por tal motivo, las autoridades mexicanas han desplegado un buen número de elementos para continuar con la vigilancia y control de este problema, además de evitar que este problema incremente más de lo actual.

También se ha dado a conocer que niños y niñas son utilizados para este negocio, ellos venden este insumo en las carreteras cercanas a las fronteras entre México y Guatemala.

Este problema es grave porque el combustible se puede adquirir de manera sencilla en botellas plásticas y de vidrio, varios litros de gasolina y diésel son adquiridos más baratos en territorio mexicano y son introducidos al paí­s a través del puente internacional sobre el rí­o Suchiate, que limita a ambos paí­ses.

Sin embargo, este problema también involucra a paí­ses centroamericanos, quienes tienen una forma de operar parecida.

En una ocasión el ex Fiscal del Ministerio Público (MP), Juan Luis Florido, señaló que el crimen organizado se habrí­a incrustado en el contrabando de combustible procedente de México.

Florido destacó que detrás de esta práctica estaba la mano poderosa del crimen organizado, que sin duda afectaba a la economí­a nacional, por lo que era necesario realizar una investigación exhaustiva sobre el tema, para conocer la forma de trabajar de las mafias que operaban en el paí­s.

Según se ha señalado, el tráfico de esta materia es un delito porque su ingreso al paí­s es ilegal, no cumple con las normas establecidas por la ley y no paga los aranceles de importación e IVA; lo que genera violación al Estado de Derecho, defraudación fiscal, desempleo, por el cierre de operaciones de gasolineras implicadas en este ilí­cito, entre otras.

De acuerdo con cifras de la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina (AGEG), el contrabando de gasolina representa 1.5 millones de galones mensuales, sin pagar impuesto.

Autoridades policiales señalan que ellos continúan trabajando a través de varios operativos, para controlar la situación y terminar con este problema, pese a ello, esta situación se ha vuelto más difí­cil de controlar.

85

capturas por tráfico de combustible

80

vehí­culos decomisados

109

mil galones de diésel y gasolina decomisados

1.5

millones de galones mensuales no pagan impuesto