Estados Unidos transfiere el control de la provincia de Wasit


Estados Unidos transfirió hoy a los iraquí­es el control de la provincia de Wasit, de mayorí­a chií­ta, y en las próximas semanas se espera que haga lo mismo con la petrolera Kirkuk y Salahedin, tierra natal del ex dictador Saddam Hussein.


«En nombre del primer ministro, estoy feliz de estar aquí­ para el relevo de la seguridad entre las fuerzas de la coalición y el pueblo iraquí­», declaró el consejero iraquí­ para la Seguridad Nacional, Muaffak al Rubai, durante la ceremonia celebrada en el estadio de Kut.

Wasit, provincia fronteriza con Irán situada a 175 kilómetros al sur de Bagdad, es la decimotercera de las 18 provincias de Irak cuyo control pasa a manos de las autoridades iraquí­es. El relevo se produce pocos dí­as después del de la provincia de Babilonia, más al norte.

A partir de ahora, las fuerzas estadounidenses estarán acantonadas en sus bases y sólo intervendrán en operaciones de seguridad si se lo pide el gobernador de la provincia.

Rubai anunció que «en las próximas semanas» otras dos provincias pasarán a manos de los iraquí­es: la rica en petróleo Kirkuk, disputada ferozmente por kurdos, árabes y turcomanos, y Salahedin, tierra natal del ex dictador Saddam Hussein y antiguo bastión de la insurrección sunita.

Después de eso sólo quedarán tres provincias bajo control de Estados Unidos: Bagdad, y las dos regiones en las que la insurrección sigue presente, es decir Ní­nive y Diyala.

En la ceremonia de traspaso de control, el general Lloyd Austin, comandante en jefe adjunto de las fuerzas estadounidenses en Irak, recordó que la provincia de Wasit fue antaño «tomada por los enemigos para introducir clandestinamente armas (…) utilizadas para atacar a los iraquí­es y a las fuerzas de la coalición».

«Hace sólo siete meses, habí­a entre 16 y 18 ataques por semana. Ahora no suele haber ni uno gracias al alto grado de cooperación entre las fuerzas de seguridad», añadió.

La provincia comparte 200 km de frontera con Irán. El ejército estadounidense ha acusado a menudo a grupos iraní­es de dedicarse al tráfico de armas, principalmente bombas sofisticadas capaces de perforar vehí­culos blindados. Teherán ha desmentido regularmente esas acusaciones.

Rubai llamó a los paí­ses vecinos a «controlar sus fronteras». «Irak se ha trazado un futuro próspero tras vencer a Al Qaida, cuyos miembros empiezan a regresar a sus lugares de origen», destacó el consejero para la Seguridad Nacional iraquí­.

«Hemos hecho una advertencia a esos paí­ses (…) La responsabilidad de combatir (a Al Qaida) no corresponde únicamente a Irak», añadió.

La aceleración en el traspaso de control de provincias se debe a una reducción considerable de la violencia en Irak en los últimos meses, tras años de atentados perpetrados casi a diario por la insurrección.

En febrero de 2007, el ejército estadounidense propició la formación en las regiones sunitas de milicias hostiles a Al Qaida. En otro frente, el ejército iraquí­, con el apoyo de las fuerzas norteamericanas, golpeó duramente al Ejército de Mahdi, la milicia del clérigo radical chiita Moqtada Sadr, en sus feudos de Basora (sur) y de la populosa Ciudad Sadr, en Bagdad.