Amnistí­a para latinos


«Ilegales», delincuencia y redadas son temas que suelen hacer referencia a la comunidad latina en Estados Unidos, pero en tiempo electoral la primera minorí­a es blanco del proselitismo y una especie de amnistí­a implí­cita hacia figuras foráneas que mueven masas.


Conocidos actores y cantantes latinos han participado activamente en la actual campaña por la presidencia: Shakira, Alejandro Sanz y Paulina Rubio han expresado su simpatí­a por el demócrata Barack Obama; su rival republicano John McCain fue apoyado por el reguetonero Daddy Yankee, un puertorriqueño que puede votar sólo si vive en Estados Unidos, como reza la ley para la isla caribeña.

«Yo como latina acá en Estados Unidos quiero ese cambio», dice Kate del Castillo en el video «Podemos con Obama», repleto de talento latino-estadounidense y extranjero de cualquier punto de América.

En esta especie de amnistí­a polí­tica los mismos grupos conservadores que quieren un muro en la frontera con México o los lí­deres polí­ticos que apoyan las redadas contra los 12 millones de indocumentados, hacen un paréntesis para que figuras populares como el actor mexicano Eduardo Verástegui actúen como activistas sin reparar en su estatuto migratorio.

Verástegui, productor y protagonista de «Bella» (2006), está en California de gira por los medios en español para invitar a los hispanos a votar a favor de la «Proposición 8» para prohibir el derecho a casarse recién ganado por los homosexuales, y con la misma devoción católica con la que protestó el año pasado en Ciudad de México contra la despenalización del aborto.

Verástegui defiende «el matrimonio entre un hombre y una mujer porque es la base de la sociedad y le da a un niño el amor de un padre y una madre».

El modelo de 34 años confrontó en radio a defensores del matrimonio homosexual que están en contra de la enmienda que votarán los californianos el dí­a de las presidenciales, el 4 de noviembre.

«Por qué tomar un nombre que durante miles de años ha sido la unión entre un hombre y una mujer. Entonces se tiene que llamar de otra manera, pero no matrimonio», dijo Verástegui que apoya esta propuesta impulsada por los mismos grupos conservadores que defienden acciones duras contra los indocumentados.

En Estados Unidos, como en muchos otros paí­ses, está prohibido participar en actos polí­ticos a los «no residentes», pero su peso demográfico quizás sea la mayor excusa para hacer este paréntesis implí­cito a ciertas figuras famosas.

Este año unos nueve millones de hispanos están habilitados para votar y en 2004 más de 7,6 millones de latinos votaron y fueron clave en el triunfo del republicano George W. Bush.

«Verástegui -quien no es ciudadano estadounidense y no votará en las elecciones- dijo que también apoya al candidato republicano a la presidencia John McCain», aclaró el fin de semana La Opinión, el diario en español de mayor circulación en Los Angeles.