Aprueban reforma de Pemex


La Cámara de Diputados aprobó el martes una polémica reforma a la poderosa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), durante una accidentada sesión en la que algunos diputados de izquierda ocuparon el estrado del recinto para impedir sin éxito la votación.


«La reforma asegura que los mexicanos seguiremos siendo los únicos dueños» de los hidrocarburos del paí­s, dijo el conservador presidente de México, Felipe Calderón, durante un mensaje a la nación transmitido la noche del martes.

Sin embargo, después de aprobada la reforma, el lí­der de los diputados que tomaron la tribuna de la Cámara, el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, convocó a sus simpatizantes para manifestarse ante las oficinas de las petroleras extranjeras en México para «aclarar» que no se les permitirá explotar los hidrocarburos.

El ex candidato presidencial considera que la derecha legislativa dejó en la reforma energética «una rendija abierta» para la privatización de Pemex, considerado por muchos mexicanos como un sí­mbolo de la soberaní­a del paí­s desde su nacionalización en 1938, y en contraste algunos empresarios calificaron la reforma como «light».

Las protestas ante las representaciones de las petroleras internacionales en México servirán para enviar el mensaje de «que sepan a qué atenerse», advirtió Obrador ante unos 2.000 de sus simpatizantes reunidos cerca de la Cámara de Diputados.

Tras más de cinco horas de debate, los diputados aprobaron siete dictámenes comprenden el proyecto general de reforma energética, contando la de Pemex, por amplia mayorí­a, incluidos algunos del mismo sector de López Obrador, el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda).

Pemex es la empresa más grande del paí­s que aporta 40% de los ingresos fiscales del presupuesto nacional.

El último de los dictámenes, el referido especí­ficamente a Pemex, fue aprobado con 395 votos de los partidos Acción Nacional (oficialista), Revolucionario Institucional y del PRD, pero 82 legisladores de ese partido, cercanos a López Obrador, votaron en contra.

La reforma, que ya habí­a recibido la luz verde del Senado, concede mayor autonomí­a financiera y libertad para efectuar inversiones a la monopólica Pemex, cuyas utilidades eran fiscalizadas por la secretarí­a de Hacienda.

Los diputados disidentes cercanos López Obrador reclamaron en vano que se atendieran las propuestas que habí­a llevado antes del inicio de la sesión el ex candidato presidencial de izquierda para que la ley prohí­ba conceder por áreas la exploración y explotación a empresas extranjeras.

Según López Obrador, la reforma posibilitará que «se divida parte del territorio en parcelas para que las empresas extranjeras manejen en exclusiva la exploración y explotación» de petróleo en esas áreas.

El ex candidato presidencial, también ex alcalde capitalino, advirtió que diseñará junto con abogados constitucionalistas un programa para amparar a los ciudadanos contra la aprobada reforma energética, además de que expondrá las deficiencias del paquete energético en foros internacionales, que no precisó.

La reforma sufrió varias transformaciones desde el proyecto original lanzado por Calderón, quien impulsaba la participación privada en Pemex en áreas como las refinerí­as y construcción de ductos.

Los cambios fueron recogidos por los legisladores de decenas de foros de especialistas, polí­ticos y funcionarios realizados durante seis meses, con el consenso casi mayoritario de impedir la privatización de Pemex, que se ubica entre las diez petroleras más grandes del mundo.

La futura ley le permitirá a Pemex agilizar los contratos con terceros, sin que ello implique ceder derechos sobre los hidrocarburos, entre otros puntos centrales.

La iniciativa se aprobó en momentos que Pemex registra una fuerte baja en la producción de crudo, que fue de 9,2% en el perí­odo enero-setiembre de este año en comparación con igual perí­odo de 2007.