El tráfico de la flora y fauna en peligro de extinción, y la devastación de los ecosistemas naturales han provocado que miles de formas de vida desaparezcan del mapa de la biodiversidad.
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Si por casualidad llegara a encontrar una salamandra en medio de un pantano o si puede avistar un caballito de mar en las costas guatemaltecas debe considerarse una persona afortunada, dice Herbert Morales, un biólogo con más de siete años de experiencia en la investigación de las distintas formas de vida.
«Observar esas especies es sumamente fácil si se busca en zoológicos o reservas naturales, sin embargo es casi imposible encontrarlas en su hábitat natural», dice el especialista, que reconoce el peligro en que se encuentran millones de animales y plantas en Guatemala.
Morales señala que la desaparición de cientos de especies en el país es una muestra de lo que está sucediendo a nivel global con la biodiversidad natural, que en las últimas décadas se ha reducido como nunca antes en la historia.
Jorge Ruiz, de la sección de Vida Silvestre del Consejo Nacional de íreas Protegidas (Conap), refiere que al menos mil 629 especies animales y vegetales se encuentran en peligro de extinción dentro de las 14 «zonas de vida» del país.
De las 231 distintas especies de reptiles que se han encontrado en el país, se estima que al menos 155 se encuentran en peligro de extinción, de tal manera que la población de esta clase se encuentra en alto riesgo.
Uno de los ejemplos más ilustrativos son las guacamayas, aves destacadas por el colorido de su plumaje, lo que las hace susceptibles para la comercialización, no obstante ya sólo se contabilizan 300 ejemplares volando en libertad.
Los jaguares, una especie de felinos respetada por la antigua civilización maya, es otro grupo de la fauna que se encuentra en alto riesgo, por consecuencia de la devastación de la selva en el norte del país.
Panorama desolador
Según Morales, no se requiere ser un experto en biología para darse cuenta de las causas que motivan la desaparición de especies silvestres, dentro de las que se estima que la de mayor impacto es la destrucción de ecosistemas.
«Con la tala inmoderada de los bosques, para fines comerciales o por el avance de las zonas urbanas, se están acabando los recursos que necesitan las especies animales para poder sobrevivir», refiere el especialista.
«La industria de la madera está acabando con los recursos forestales del país, y además destruye otras formas de vida», agrega.
Otro de los factores que ponen en riesgo a la biodiversidad es el tráfico internacional de especies, del cual se benefician bandas de contrabandistas que operan con personas del extranjero.
Los guardabosques y ambientalistas coinciden en que el departamento de Petén es el principal centro de tráfico de especies animales, de donde salen cientos de monos, guacamayas, tucanes y una extensa variedad de animales «vistosos».
Para la ambientalista Vida Amor de Paz, de la Fundación del Bosque Tropical, la extinción de las especies es «un impacto irreversible y negativo para el patrimonio natural del país».
Asimismo, el ingreso de especies exóticas al país ha costado la pérdida de millones de vidas, en tanto que las erógenas ocasionan desestabilidad en equilibrio ecológico.
Esfuerzos
El Conap realiza diversas acciones destinadas a combatir la extinción de las especies en peligro, no obstante la tarea de preservar la biodiversidad es sumamente difícil de realizar en el territorio guatemalteco debido a la amplia extensión de las zonas de vida.
Al respecto, Ruiz señala que las autoridades trabajan en coordinación con las distintas universidades del país para tener un control sobre el decrecimiento de algunas poblaciones dentro del amplio grupo de la biodiversidad.
«Mantenemos un estricto control sobre las especies para evitar que su población se reduzca».
A pesar del trabajo interinstitucional que se ha realizado en los últimos años, la extinción de la flora y fauna es un problema que continua acechando a millones de seres vivos, que ante las amenazas del desarrollo humano no pueden escapar de la «lista roja».
Los registros históricos globales dan cuenta que en el año 2000 se extinguieron 50 mil distintas especies de plantas y animales, mientras que en los subsiguientes años el número podría ser mayor.
«Â¿Se podrá salvar la biodiversidad nacional?», se pregunta de Paz, quien al tiempo estima que la respuesta sólo la tienen las autoridades, que esperan redoblar los esfuerzos para evitar la eliminación de la vida silvestre.
«Es una biodiversidad excepcional y la vamos a preservar», puntualiza Ruiz. «La aplicación de la ley es nuestra principal arma».
Herbert Morales,
Biólogo
El Consejo Nacional de íreas Protegidas establece los listados de especies en peligro de extinción, en los que se detalla el número de especies en riesgo según su clase.
1,023
Plantas
106
Insectos
7
Moluscos
14
Peces de agua dulce
92
Anfibios
155
Reptiles
163
Aves
69
Mamíferos