Un nuevo ataque, probablemente norteamericano, mató ayer a 16 personas, incluyendo a un importante jefe talibán, en una región de Pakistán vecina de Afganistán, considerada como la retaguardia de esas milicias islamistas y de sus aliados de Al Qaeda, dijo un funcionario local hoy.
Misiles disparados por aviones sin piloto que sin duda eran estadounidenses cayeron el domingo en un campamento de entrenamiento islamista en el distrito tribal de Waziristán Sur. Se trata del último de una serie de ataques que provocaron una fuerte tensión en las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán, aliados desde 2001 en la «guerra contra el terrorismo».
Un importante dirigente talibán paquistaní, Haji Omar Jan, perdió la vida en dicha operación, que dejó 16 muertos, anunció el lunes a la AFP un responsable de la administración local, Mawaz Jan. Otro responsable señaló 20 muertos.
Haji Omar Jan era un teniente de Jalaluddin Haqqani, un jefe talibán y veterano de la yihad (guerra santa) contra los soviéticos en Afganistán, quien a su vez fue blanco en varias oportunidades de recientes ataques norteamericanos en Waziristán y que parece haber sido uno de los objetivos prioritarios de los norteamericanos en esa región.
La última de esas operaciones, contra una escuela coránica, mató a 11 personas el jueves pasado.
Según habitantes de la región y responsables locales, Haji Omar Jan era muy activo en los ataques contra las fuerzas internacionales desplegadas en Afganistán.
«Omar enviaba a combatientes a Afganistán y los dirigió en varias operaciones», indicó un responsable de los servicios de seguridad que pidió el anonimato.
El ataque del domingo fue el 12º en diez semanas en las zonas tribales, regiones semiautónomas del noroeste de Pakistán, montañosas y cercanas a la permeable frontera afgana.
Estados Unidos y el gobierno afgano sostienen que esas regiones sirven de base de retaguardia a los talibanes expulsados de Afganistán desde 2001 y a insurgentes vinculados a la red Al Qaida, que aprovechan el apoyo de los talibanes paquistaníes para lanzar ataques contra las fuerzas extranjeras en territorio afgano.
Esas operaciones aéreas jamás han sido confirmadas por la coalición internacional bajo comando norteamericano desplegada en Afganistán, pero Estados Unidos es el único en la región que tiene aviones no tripulados.
Los ataques norteamericanos provocaron reiteradas protestas de Pakistán, que denunció violaciones de su soberanía.
Ante las presiones de Estados Unidos para que luche más activamente contra la amenaza terrorista, Pakistán lanzó a su ejército desde el mes de agosto en una difícil ofensiva contra los talibanes y combatientes de Al Qaida atrincherados en el distrito de Bajaur, otra zona tribal más al norte.
Sin embargo, ese país ya pagó un elevado precio por su apoyo a Estados Unidos, con unos 1.300 soldados muertos en las operaciones militares en las zonas tribales y en el noroeste desde 2002, y más de 1.300 muertos en atentados atribuidos a o reivindicados por los islamistas desde julio de 2007.