Campaña para elecciones anticipadas


Los polí­ticos israelí­es comenzaron hoy la campaña electoral para comicios anticipados que se celebrarán en los próximos meses y cuyo tema primordial será las negociaciones con los palestinos.


La lí­der del partido centrista en el poder Kadima, Tzipi Livni, habí­a dado el pistoletazo de salida de esta campaña pidiendo la convocatoria de elecciones anticipadas «lo antes posible» al no haber logrado formar una coalición gubernamental.

Incluso antes de que se haya fijado la fecha de los comicios, los tres principales partidos –el Kadima, el Likud (oposición de derecha) y el Laborista (centro izquierda)– ya han elaborado los ejes principales de su programa.

Tzipi Livni, actual ministra de Relaciones Exteriores, que estuvo implicada directamente en las negociaciones con los palestinos, aparentemente pretende continuar en la lí­nea del primer ministro saliente Ehud Olmert.

Al igual que Olmert, ha renunciado al sueño de un «Gran Israel» que incluya a Cisjordania. De esta manera, Livni acepta el principio de un compromiso territorial y la constitución de un Estado palestino independiente, con la condición de que Israel mantenga sus colonias.

Respecto a la polí­tica interior, Livni se presenta como una dirigente con principios polí­ticos «propios», que no cede a los «chantajes» de los partidos, frente a las acusaciones de sus rivales polí­ticos para quienes su fracaso a la hora de formar gobierno ilustra su falta de experiencia polí­tica.

En el lado opuesto, el Likud ha reiterado la acusación que en el pasado lanzaba contra los laboristas, afirmando que aunque lo desmientan, Livni y su partido son capaces de «dividir Jerusalén» y retirarse de Cisjordania.

«Está comprobado que los dirigentes del Kadima están dispuestos a abandonar toda Judea y Samaria (Cisjordania) y a realizar el programa de la extrema izquierda», afirmó el lunes en la radio pública el jefe del grupo parlamentario del Likud, Gideon Saar.

Por su parte, el jefe del Likud, el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, anunció en un mitin el domingo que «tras las elecciones constituirá un gobierno de unión», mostrándose convencido de su victoria. Semejante gabinete estarí­a basado principalmente en la alianza con los partidos religiosos que negaron su apoyo a Livni.

Los laboristas, miembros de la coalición saliente, afirman ser los únicos que tienen la experiencia necesaria para traer la «paz y la seguridad» a Israel. Pero los sondeos vaticinan una caí­da histórica de sus representantes en el parlamento unicameral, por lo que intentan aplazar lo máximo posible la fecha de los comicios.

Según estos sondeos, si las elecciones tuvieran lugar hoy, el Kadima y el Likud estarí­an prácticamente empatados.

De acuerdo con una encuesta publicada por el periódico Yediot Aharonot, el Kadima tendrí­a 29 escaños (de los 120 diputados de la Knesset) y el Likud 26, mientras que el Partido Laborista, dirigido por el ministro de Defensa Ehud Barak, obtendrí­a tan sólo 11 representantes, frente a los 19 que ostenta actualmente.

El Kadima debe presentar el lunes un proyecto de ley para la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones anticipadas «en los próximos 90 dí­as», anunció el portavoz de esta formación.