Morales gana batalla polí­tica


Evo Morales, presidente de Bolivia, logró ganar una batalla polí­tica al conseguir la aprobación del referendo constitucional.

El acuerdo en el Congreso que dio ví­a libre a un referendo Constitucional fue un importante triunfo para el presidente Evo Morales, quien, sin embargo, no conjuró el descontento de las regiones opositoras y además deberá lidiar con la compleja situación económica boliviana.


Una parte importante de la oposición y el oficialismo acordaron el texto constitucional -tras cambiar más de 100 de los 400 artí­culos que lo componen-, lo que deberá ser confirmado en un referendo el 25 de enero próximo.

Unánimemente saludado como un gran triunfo para el presidente Evo Morales, este acuerdo marcó el final de una grave crisis polí­tica que casi llevó en septiembre pasado a una guerra civil con una violencia que provocó 19 muertos.

Con la crisis descomprimida viene sin embargo una fase de riesgos para Bolivia tanto en lo polí­tico como en lo económico, estiman analistas.

Uno de los beneficios colaterales para el mandatario fue que la oposición se dividió en torno a la nueva constitución.

Dos lí­deres nacionales opositores claves, el ex presidente Jorge Quiroga y el empresario Samuel Doria Medina, anunciaron el primero su neutralidad y el segundo su apoyo al nuevo texto.

Sin embargo lí­deres de cinco de las nueve regiones del paí­s -que han combatido durante meses al presidente- anunciaron un frente para oponerse a la nueva Constitución.

El poderoso prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, cabeza visible de la oposición a Morales, dijo que la nueva Carta Magna avala la intención del gobernante que «desde un principio ha intentado perpetuarse en el poder a la fuerza».

Con esta declaración Costas duda del compromiso de Morales, quien aseguró (para facilitar el acuerdo) que se lanzarí­a a la reelección en una presidencial que debe hacerse en diciembre de 2009 pero no lo harí­a en 2014 en que teóricamente podrí­a hacerlo.

De cualquier modo los analistas consideran que la oposición regional se ha debilitado en beneficio de una oposición polí­tica más moderada hacia Morales.

Para el politólogo Roger Tuero, «el declive de las fuerzas regionales era una condición necesaria para que la polí­tica vuelva a transcurrir por los canales del sistema», es decir el Parlamento y los partidos polí­ticos.

No obstante este jueves el vicepresidente Alvaro Garcí­a Linera, en referencia a la oposición regional pidió «vigilancia permanente; la derecha ha sido derrotada en una batalla pero aún no ha perdido la guerra y más pronto que tarde buscará algún mecanismo para atentar contra la democracia».

Si la oposición dura parece por ahora controlada, Morales deberá vigilar los sectores radicales de su propio partido, descontentos de las concesiones hechas a la oposición en la redacción de la Constitución.

«Han sido engañados nuestros hermanos indí­genas con la modificación del texto constitucional», afirmó el dirigente indí­gena Roberto de La Cruz, quien consideró que las modificaciones son un retroceso «a las demandas históricas de los pueblos originarios».

Todo esto en medio de un contexto turbulento en la economí­a, con caí­da en los precios de los minerales y energéticos de los cuales Bolivia es exportadora.

Si los precios internacionales de los minerales siguen bajando «va a colapsar la minerí­a», reconoció el ministro de Minerí­a, Luis Alberto Echazú, al anunciar la creación de un fondo para sostener la producción del zinc.

«La burbuja económica se ha pinchado y ahora alcanza a todos los sectores y ha ocasionado una caí­da vertical de todos los minerales», señaló.

Todo esto en un contexto en que Bolivia está a punto de perder las preferencias arancelarias en EE.UU.

Para el analista económico Mario Rueda Peña «la situación podrí­a caldearse al extremo en las minas», donde pueden perderse miles de trabajos, al igual que en el Alto, bastión de Morales, donde son importantes las manufacturas que se exportan a EEUU gracias a las preferencias arancelarias.

«Estamos en la antesala de una coyuntura difí­cil, ante la cual el Gobierno actual no acredita estrategia alguna para evitarse un grave y mortal desgaste polí­tico. Por el contrario, sigue aferrado a su plan de hegemoní­a polí­tica y de permanencia en Palacio Quemado hasta el año 2014».

«Equivale a verdadero «harakiri» polí­tico semejante actitud», agrega.

SIN OPOSICIí“N


El vicepresidente de Bolivia, ílvaro Garcí­a Linera, afirmó este domingo que no hay lí­der ni programa opositor para enfrentar en las urnas al presidente Evo Morales en las elecciones que se convocarán para diciembre de 2009.

Con el actual escenario polí­tico «no hay lí­der opositor fuerte, serio, no hay programa de gobierno que pueda contrastarse con lo que viene haciendo el gobernante», dijo Garcí­a Linera a la radio estatal Patria Nueva.

«Más allá de denuncias infundadas y vaguedades el tren está en marcha», agregó. «La derrota es tan catastrófica para la derecha, los errores tan terribles, que se han quedado sin bandera, sin territorio, sin lí­deres», afirmó.

El gobierno desea que haya una oposición democrática, porque «esto permite los contrapesos», pero esto tardará años en consolidarse, por lo que el papel de la oposición en las elecciones de diciembre de 2009 «será testimonial», opinó.

A su juicio, la fortaleza de Morales está en su programa de gobierno, «ahora convertido en la nueva Carta Magna», tras los acuerdos polí­ticos que conjuraron una aguda crisis polí­tica y que ajustaron en el Congreso el nuevo texto constitucional que será sometido a referendum en enero de 2009.

El vicepresidente dijo que habí­a una parte suelta, la autonomí­a demandada por cinco regiones rebeldes, «que era la fuerza de la oposición», pero que ahora está «engarzada en la nueva Constitución».