El Pentágono y la transición de gobierno


El Pentágono se prepara desde hace meses al primer cambio de un presidente estadounidense en tiempos de guerra en 40 años, una transición que expone a Estados Unidos a un perí­odo de «vulnerabilidad agudizada» durante el cual sus «enemigos» buscan «sacar provecho».


«Estaremos todos en una alerta elevada, dado que históricamente nuestros enemigos han tratado de sacar provecho de nuestros perí­odos de elección, sea antes o después de ella», dijo el secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell.

Tras las elecciones del 4 de noviembre comienza un perí­odo de transición que usualmente sigue hasta varios meses después de investido el nuevo presidente, lo cual está previsto para el 20 de enero.

La historia está llena de grandes incidentes ocurridos inmediatamente antes o después de las elecciones, como muestra una cronologí­a presentada por el Estado Mayor del Pentágono.

Tres meses después de llegar a la Casa Blanca en 1961, John Kennedy tuvo que lidiar con el fiasco de la Bahí­a de Cochinos, que inició una confrontación con Cuba que llevó a la crisis de los misiles al año siguiente.

La caí­da de Saigón ocurrió ocho meses después de que asumiera Gerald Ford (1974-1977), y Ronald Reagan (1981-1989) recibió un disparo en un intento de asesinato pocas semanas después de asumir.

Un mes después de que asumiera Bill Clinton (1993-2001) explotó una bomba en el World Trade Center de Nueva York, destruido ocho meses después de que George W. Bush asumiera en 2000 por el choque de dos aviones secuestrados, a lo que hay que sumar un tercer avión chocado contra el Pentágono.

Con Estados Unidos ocupando Afganistán e Irak tras haberlos invadido en 2001 y 2003 respectivamente, la necesidad de estar alerta parece ser aún más importante en esta ocasión para el Pentágono.

«A cualquier nuevo gobierno le lleva unos buenos seis meses a un año el estar definitivamente ubicado y en marcha», advirtió recientemente el almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor.

Hace meses que Mullen tiene un equipo de una docena de personas del Estado Mayor trabajando en aspectos relativos a la transición.

«La idea es mantener al ejército en un estado de alerta elevada a medida que llegamos a este perí­odo vulnerable», dijo el capitan John Kirby, portavoz de Mullen.

La misión es «asegurarse que el ejército esté listo para cualquier eventualidad y realmente prevenir, en el grado que podamos, ese tipo de crisis», dijo Kirby.

Entre los principales puntos está una nueva estrategia respecto a Afganistán y Pakistán, la cambiante situación en Irak y el impacto de la crisis financiera en el presupuesto estadounidense, dijo un alto militar que pidió el anonimato.

También está previsto que el secretario de Defensa Robert Gates busque asegurar una transición lo más fluida posible.

Gates «dejó claro que cada uno en este edificio que pueda ayudar en algo debe hacerlo», dijo Morrell.

La llegada de un nuevo gobierno trae consigo una gran cantidad de cambios y nuevos nombramientos en posiciones clave en el Pentágono, así­ como en las demás reparticiones del estado.

El jefe del Pentágono pidió a su equipo permanecer por algunos meses más hasta que sus sucesores sean confirmados por el Congreso.

Gates ha sido reservado sobre la cuestión de si hay posibilidades de que continúe en su cargo en el nuevo gobierno, como algunos han sugerido.

Los equipos de campaña de ambos partidos -Demócrata y Republicano- insisten en que buscan un cambio.

«No van a pasar ni seis meses antes de que el mundo ponga a prueba a Barack Obama como hizo con John Kennedy», dijo su compañero de fórmula, Joe Biden.

«Cuidado, vamos a tener una crisis internacional, una crisis generada, para probar el temple del tipo», agregó.