En Guatemala, la vida ha cambiado mucho desde que se le dio permisibilidad y tolerancia a los actos constitutivos de delito realizados por menores de edad al amparo de la protección legal que los hace inimputables. Ahora como mayores de edad sin autoridad que frene sus conductas ilegales, se dedican a ejercer la extorsión como medio de supervivencia.
La palabra extorsión, según el Diccionario de la Real Academia de la lengua Española, es: palabra derivada «del idioma latín extorsio, -onis.
Es la acción y efecto de usurpar y arrebatar por fuerza una cosa a uno. Cualquier daño o perjuicio».
La extorsión se presenta en varias formas de conducta y persigue obtener un resultado favorable a quien ejerce presión sobre otra persona para que ésta ejecute acciones en contra de su voluntad en perjuicio de su peculio o intereses diversos.
Extorsión, en general, según el diccionario de la Enciclopedia digital Encarta 2008, es «cualquier forma de tomar la propiedad de otra persona por medio de fuerza; de modo que se entiende por extorsión, en sentido amplio, la acción y efecto de arrebatar algo por la fuerza a otro. Y en sentido estricto, la acción del que para defraudar a otro le obliga con violencia o intimidación a suscribir un documento o realizar determinado tipo de conducta».
La población guatemalteca ha sufrido el aumento de extorsiones por parte de personas que los obligan a entregar determinadas cantidades de dinero a cambio de no hacerles daño a ellos o sus familiares; o bien a cambio de «respetar» su honor. La palabra intimidar. (deriva del latín cristiano intimid?re). Significa: Causar o infundir miedo. Entrarle o acometer a alguien el miedo.
Con la intimidación, las personas ejercen un tácito intercambio de conductas: a) «le cuido su carro Don» a cambio de no rayarle la pintura o desinflarle alguna llanta; b) el impuesto de circulación que se cobra a los pilotos de buses urbanos y extraurbanos a cambio de no causarles la muerte; c) el pago de cuotas fijas a cambio de no ocasionar daños en los negocios; d) el pago de «la talacha» en los centros de detención a cambio de no realizar tareas de limpieza; e) el pintarrajear los negocios que no contribuyen en la recaudación de fondos para la realización del desfile bufo de los estudiantes universitarios en Quetzaltenango;
f) los pagos o «contribuciones» exigidas a las empresas para tener el «derecho» de ser tomadas en cuenta para la oferta de servicios en el MINISTERIO DE COMUNICACIONES; g) las llamadas realizadas desde teléfonos celulares a efecto de conseguir por medio de amenazas el pago de determinadas cantidades por medio de tarjetas de pre pago a cambio de no hacer daño a las personas intimidadas. En la próxima entrega seguiremos comentando estas circunstancias de actualidad.