Murió el sentido común


Dentro de los correos electrónicos que recibo, llegó algo que deseo compartir con los distinguidos lectores del Diario La Hora:

Hoy se llora la muerte de un ser querido, Sentido Común, quien ha estado entre nosotros por muchos años. Nadie sabe a ciencia cierta qué edad tení­a, puesto que los datos de su nacimiento se han perdido en los vericuetos de la burocracia.

Roberto Arias

Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas como que «Hay que trabajar para poder tener un techo propio» y que «se necesita leer todos los dí­as un poco» para saber porqué los pájaros que madrugan consiguen lombrices y también para reconocer la validez de frases como «La vida no siempre es justa» y «Tal vez sea yo el culpable».

Sentido común vivió bajo simples y eficaces consignas: «No gastes más de lo que ganas» y estrategias parentales confiables «Los adultos, no los niños, están a cargo». Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas, bien intencionadas pero, ineficaces.

El sentido común nos dicta también parte de las siguientes consideraciones: ¿No le gusta el paí­s en el que vive? ¡¡Cámbielo usted mismo!! Y si no participa…. ¡No se queje!! ¿Encuentra absurdo el robo de camiones de carga, a veces hasta con asesinatos de los camioneros? Solución: Exija la factura en todas sus compras. ¿Usted encuentra absurdo el desorden causado por los vendedores ambulantes? Solución: Nunca compre nada a ellos. La mayor parte de sus mercaderí­as son productos robados, falsificados o contrabandeados.

¿Usted encuentra absurdo el enriquecimiento ilí­cito? Solución: No lo admire, ni lo practique; repúdielo y no de mordidas ni pequeñas ni grandes. ¿Usted encuentra absurda la cantidad de mendigos en los semáforos y/o en las calles, y/o en cada esquina? Solución: Nunca les dé NADA. Canalice su ayuda solidaria directamente a las instituciones de su confianza. Pero si no cumple con lo segundo, no se sienta bien haciendo lo primero, no sirve para justificarse, sea honesto consigo mismo. ¿Usted encuentra absurdo que las lluvias inunden la ciudad? Solución: Solamente tire papelitos y basura, EN LOS CANASTOS DE BASURA, barra su banqueta y si construye, no eche la basura en las coladeras…

¿Usted encuentra absurdo el tránsito en su ciudad? Solución: Nunca cierre el paso; respete las normas; estacione en los lugares habilitados, practique la técnica de paso «uno por uno».

Resucitemos el sentido común, vale la pena intentarlo.