Mi señora madre María del Mar, no solamente destacó como periodista, escritora y poetisa, sino también como una respetada cocinera. Cuando le preguntábamos cuál era su plato favorito para cocinar, siempre respondía: «Â¡el fiambre!» Guardo como un tesoro la receta de esta famosa vianda que constituye una de las tradiciones más notables de Guatemala. Esta receta contiene el secreto del apetitoso fiambre que en mi casa siempre degustamos. ¿Cuál era el secreto de María del Mar? Pues como ella misma decía, «conseguir productos de primera calidad y verificar el sabor del «caldillo» una y otra vez». En estos tiempos ya no es posible hacer el fiambre en gran cantidad como antes, por los precios tan elevados de los productos. Pero lo cocinamos todavía, aunque sea menos. Doña Mariíta Molina de Valladares, quien en varias ocasiones estuvo presente en mi casa para este festín gastronómico, fue quien bautizó el ágape como «El Fiambre Literario de María del Mar», pues cada año era costumbre de mis padres invitar no sólo a familiares y amigos sino también a escritores, periodistas y poetas, a saborear el famoso platillo. A continuación quiero compartir con ustedes, amigos amantes de la buena mesa, la receta del «Fiambre de María del Mar». Verduras: una docena de remolachas, media docena de zanahorias, seis gí¼isquiles, una coliflor, un repollo, una libra de arvejas, una libra de ejotes, seis chiles pimientos, una docena de pacayas tiernas, seis cebollas, perejil colocho, lechugas, rábanos. Embutidos, carnes y otros ingredientes: media libra de longanizas, butifarras, jamón selva negra, jamón de pierna horneada, jamón de pavo, jamón salmón, salami, salchichón, lomo canadiense, mortadela, chorizo negro y colorado; una libra de camarones, dos libras de filetes de pollo, una lengua salitrada; envasados: salmón, atún, espárragos, chile pimiento morrón, alcaparras, aceitunas, cebollitas encurtidas, maíz dulce, elotitos tiernos, pepinillos dulces y salados, aceite de oliva virgen, mostaza, salsa inglesa, vinagre; jengibre, laurel, tomillo. Quesos: de capas, amarillo y duro rallado. Preparación: En la víspera se comienza por picar las verduras, y luego cocerlas por separado. El repollo se corta bien fino, la coliflor partida en pequeñas florecitas y las pacayas cambiarles dos veces el agua, para quitarles lo amargo. Las verduras ya cocidas se escurren y ya frías se revuelven todas en una cazuela. Preparación del caldillo: en una olla se coloca el agua de las verduras, se agregan cuatro onzas de aceite de oliva, una cucharadita de mostaza, tres cucharadas de salsa inglesa, media cucharadita de orégano desmenuzado, cuatro hojas de laurel, un ramito de tomillo, un trozo de jengibre, ocho onzas de azúcar, cuatro onzas de vinagre, sal y pimienta al gusto. Todo junto se deja que hierva, ya frío se junta con las verduras para encurtirlas. Se dejan así toda la noche. Los embutidos se cortan en trocitos cuadrados, sesgados o redondos. Las longanizas y los chorizos se ponen a cocer, se les quita la grasa y se parten en ruedas delgadas; los filetes de pechuga de pollo se ponen a cocer y se parten en fajitas. Los chiles pimientos morrones se cortan en tiras. Al día siguiente se juntan el atún y el salmón con las verduras y se agregan también los embutidos, las fajitas de pollo, los camarones cocidos. Todo se revuelve bien y se prueba para ver si no le hace falta algún condimento. Los platos se sirven de la siguiente forma: se coloca una hoja de lechuga, luego dos cucharadas de fiambre que se adornan con espárragos, rodajas de chile pimiento, rodajas de huevo duro, tiras de queso fresco o de capas y se espolvorea encima queso duro. En mi casa la tradición continúa gracias a la herencia culinaria de María del Mar.