Mitch, no sale de la mente


Una vista aérea de la localidad de Reyes Caballero en Honduras, luego del desbordamiento del rí­o Chamelecón en el municipio de La Lima.

Una década después del paso devastador del huracán Mitch, que dejó una estela de casi 300 muertos, el norte de Guatemala continúa siendo proclive a sufrir los efectos de los desastres naturales, como quedó evidenciado con el paso de la última depresión tropical.


Las recientes lluvias despertaron en la memoria los viejos fantasmas que dejó Mitch hace ya cerca de una década atrás. Centroamérica sigue siendo vulnerable ante desastres naturales.La depresión tropical destruyó puentes, inundó calles y bloqueó accesos a varios pueblos. Quedaron muchas personas damnificadas que hoy habitan en albergues esperando ayuda.

Según datos de la estatal Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), la depresión tropical dejó hasta el martes pasado unos cinco mil damnificados y más de mil 400 personas en albergues temporales, en 65 comunidades afectadas.

Entre los evacuados a albergues figuran unas 400 personas de la aldea El Mollejón, Sayaxche, Petén, que fueron llevadas al estado mexicano de Chiapas, debido a lo cercano del lugar por ser fronterizos, dijo el vocero de la entidad, Hugo Arbizú.

El huracán Mitch afectó hace una década el noreste del paí­s provocando casi 300 muertos, miles de damnificados y pérdidas a la economí­a que superaron los mil millones de dólares.

En esta ocasión, la depresión tropical también está causando estragos, aunque sólo materiales, sacando a luz la vulnerabilidad del paí­s ante los fenómenos naturales. En respuesta, el gobierno se vio obligado a decretar un estado de calamidad pública en 21 municipios de cuatro departamentos del noreste del paí­s.

Arbizú detalló que para atender a los afectados, la Conred habilitó 28 refugios en La Libertad, Melchor de Mencos, Poptún, Santa Ana, Sayaxché y San Benito, todos en Petén, así­ como en Los Amates, Morales y Puerto Barrios, en el Caribe, y en Panzós, Alta Verapaz.

Sin embargo, aclaró que el número de damnificados puede aumentar, toda vez que algunos buscan alimentos en los albergues y luego regresan a cuidar sus pertenencias en sus viviendas, por lo que no han sido censados.

Además, las autoridades tienen dificultades para llegar a muchas comunidades, en especial de Sayaxché, debido a que los caminos están inundados. Se calcula que 70 poblaciones están anegadas, afirmó.

Entre tanto, el vocero del Ejército, Jorge Ortega, dijo que la institución mantiene un puente aéreo en esas comunidades para llevar alimentos, pese a las malas condiciones climáticas que imperan en esas regiones.

Durante el fin de semana se trasladaron varias toneladas de alimentos, detalló.

Arbizú comentó que el estado de calamidad se mantendrá en esas zonas afectadas para atender de una mejor manera a los damnificados.

La medida abarca cinco municipios del departamento de Alta Verapaz, nueve de Petén, dos de Quiché (todos en el norte) y cinco de Izabal (noreste).

La declaración de calamidad pública permite a las autoridades trasladar ayuda humanitaria a los damnificados y evaluar los daños, mientras el Ministerio de Finanzas ha puesto a disposición unos 66.650 dólares para la adquisición de alimentos, aunque faltan recursos para la compra de medicinas.

Hasta el momento suman unas 80 las personas fallecidas en Guatemala en lo que va de este año como consecuencia de los estragos del clima.

HONDURAS ABATIDA


Honduras vive los embates de un pequeño Mitch, que hasta ha dejado al menos 14 muertos, más de 130 mil afectados, cientos de comunidades inundadas y otras aisladas, por destrucción de puentes y derrumbes sobre las carreteras.

«Esto es recordar lo que sufrimos con el huracán Mitch en el año 1998», afirmó Leticia Chichilla, que vive en las faldas del imponente cerro El Picacho, en el norte de Tegucigalpa.

La depresión tropical 16 golpeó 16 de los 18 departamentos de Honduras con aguaceros intermitentes que se prologaron desde el jueves pasado, dejando saturado el suelo, por lo cual se desbordaron los rí­os, que se llevaron puentes e inundaron vastas extensiones de cultivos y poblaciones enteras, a la vez que caí­an aludes de lodo y piedra sobre las carreteras.

La cifra de muertos aumentó a 14, luego que el presidente Manuel Zelaya declarara el lunes «emergencia nacional».

Las últimas ví­ctimas fueron cinco personas que murieron al caer un muro sobre una casa en la periferia de Tegucigalpa, un hombre de 27 años que pereció en el este de la ciudad al caer una piedra desde una ladera contigua a su vivienda y un niño de dos años que fue hallado muerto en la primera planta de una vivienda en El Progreso, 270 km al norte de la capital.

Por Noé Leiva (AFP)

ALTO NIVEL DEL AGUA


La gigantesca represa de El Cajón en Honduras estaba la tarde del jueves cerca de un punto crí­tico, con riesgo para más de un millón de personas de San Pedro Sula y otras ciudades del valle de Sula, en el norte del paí­s, alertaron fuentes de los organismos de socorro.

El presidente Manuel Zelaya fue advertido por los técnicos de la Empresa Nacional de Energí­a Eléctrica (ENEE) de la situación y de la necesidad de abrir las compuertas para aliviar la carga sobre la «cortina» (muro de contención) de la represa, pero ordenó no hacerlo, dijo una fuente de socorro.

Según la fuente, el gobernante rechazó abrir las compuertas porque los rí­os Ulúa y Chamelecón mantienen inundado el 5% del valle de Sula, debido a las fuertes lluvias causadas por una depresión tropical, y las descargas podrí­an provocar más anegamientos y causar muertes.

Por su parte, la ENEE y la estatal Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) emitieron un comunicado este jueves informando que «no se realizará ninguna descarga de agua de la central hidroeléctrica El Cajón este dí­a».

«Hemos elaborado un plan de contingencias para el caso de hacer necesario de hacer descargas controladas», agregó el comunicado.

TEGUCIGALPA (AFP)