Israel intenta preservar medio siglo de esfuerzos de acercamiento al Vaticano, pese a su desacuerdo en torno al proceso de beatificación de Pío XII, acusado de haber guardado silencio durante la Shoah.
El presidente israelí Shimon Peres renovó esta semana su invitación al papa Benedicto XVI para que viaje a Israel, asegurando que la visita «no debía estar relacionada con la controversia sobre Pío XII».
Pero agregó: «Tenemos razones para pensar que Pío XII no hizo los suficientes esfuerzos para salvar las vidas de los judíos, no quiero juzgar. Si hay pruebas, entonces hay que examinarlas con cuidado».
«No intervenimos en procedimientos internos de beatificación de la Iglesia», dijo por su lado Yigal Palmor, portavoz de Relaciones Exteriores.
Según él, el papel de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial «no será aclarado hasta que los archivos del Vaticano hayan sido abiertos».
«Estarán disponibles tal vez como muy pronto dentro de cinco años», dijo el rabino David Rosen, quien participó en las negociaciones sobre el Acuerdo fundamental de 1993 para el establecimiento de lazos diplomáticos entre Israel y la Santa Sede.
Estos lazos son el fruto de un largo proceso de acercamiento entre católicos y judíos desde el Concilio Vaticano II (1962-65).
Este acercamiento produjo un texto importante, «Nostra Aetate», con el cual la Iglesia puso fin a «la enseñanza del desprecio» por los judíos, acusados de deicidas durante dos milenios, y reconoció la filiación entre las religiones judía y cristiana.
Durante su pontificado, el difunto papa Juan Pablo II aceleró ese proceso y efectuó una peregrinación a Tierra Santa en el 2000. Su sucesor Benedicto XVI retomó el tema, al denunciar «el crimen inaudito de la Shoah», al mismo tiempo que confirmó su deseo de ir a Israel.
Hace diez días, el Papa se mostró sin embargo favorable a la beatificación de Pío XII, cuyo procedimiento fue iniciado en los años 1960.
Pero, deseoso de calmar el malestar provocado, el soberano pontífice se abstuvo de firmar el decreto que proclama las «virtudes heroicas» del difunto papa.
Se trata de una etapa indispensable para continuar con el procedimiento de beatificación, que exige también que le sea atribuido un milagro.
Según un comunicado del portavoz del Vaticano, este asunto es para el Papa «el objeto de una profundización y una reflexión».
El ministro israelí de Asuntos Sociales, Yitzhak Herzog, dijo el jueves que «el proyecto para transformar a Pío XII en santo es inaceptable. Durante la Shoah, el Vaticano sabía lo que pasaba en Europa (…) El Papa guardó silencio y tal vez hizo algo peor, no protestó (…) por la sangre derramada».
El balance del pontificado de Eugenio Pacelli, que dirigió la Iglesia católica desde 1939 hasta 1958 tras haber sido nuncio apostólico en Berlín durante el ascenso de Hitler al poder, en 1933, causa polémica tanto entre los judíos como en el interior de la Iglesia.
En el Memorial Yad Vashem de Jerusalén, consagrado al recuerdo y al estudio de la Shoah, la foto de Pío XII está acompañada de una leyenda que lo acusa de no haberse opuesto al genocidio.
«Lo más turbador, es que el Papa no haya dicho nada tras el fin de la guerra», agregó a la AFP un religioso católico que pidió el anonimato .
«El problema es que Pío XII se volvió una figura emblemática del silencio del mundo cristiano ante el drama de la Shoah, que ocurrió en tierra cristiana», añadió este ex miembro de la Comisión jurídica de aplicación del acuerdo fundamental entre Israel y el Vaticano.