Apuesta por la polarización


La tarea más difí­cil de cualquier polí­tico es buscar acuerdos entre posiciones antagónicas y de esa cuenta siempre he pensado que el mejor lí­der es el que es capaz de articular consensos. En cambio, sembrar cizaña y profundizar la división es la cosa más fácil del mundo porque la tendencia natural es aferrarse a posiciones radicales tanto en cuestiones polí­ticas como religiosas y hasta deportivas. El reciente esfuerzo del Gobierno de Guatemala por hacer de la conmemoración del 20 de Octubre un punto de encuentro para recordar un momento de unidad en el paí­s se convirtió en elemento polarizador porque los radicalismos se impusieron y en vez de tender puentes de entendimiento, se revivieron viejas rencillas y rencores.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Pero lo nuestro es babucha en comparación con lo que está pasando en Estados Unidos ahora que los republicanos se sienten desesperados por el poco tiempo que les queda y la desventaja que manifiestan prácticamente todas las encuestas. A la siembra del terror que les funcionó tan bien en las elecciones pasadas, ahora se está sumando no sólo el solapado racismo sino también la idea de asustar al elector con el petate del muerto acusando a Barack Obama de ser nada más y nada menos que un terrorista y un socialista. Y como no quiere ser ella quien lance el dardo, la candidata a la Vicepresidencia de los Republicanos, la señora Palin, dice que esa es cuando menos la opinión de Joe el Plomero, el personaje que ni se llama Joe ni es plomero y que McCain se sacó de la manga en el último debate para decir que su lucha es por la gente del pueblo.

Los gritos del público en los mí­tines republicanos llamando terrorista a Obama provocan otras reacciones, como las de los más radicales que les siguen vociferando: «mátenlo». Es difí­cil afirmar que la elección ya está decidida, a pesar de lo que dicen las encuestas, pero indudablemente que gane quien gane en noviembre próximo tendrá que asumir el mando en un paí­s nuevamente dividido como en épocas del macartismo por la empecinada actitud de gente como McCain, quien antiguamente se habí­a caracterizado por ser un polí­tico que preferí­a perder elecciones a perder su altura moral y ética, y por su compañera de fórmula que es un verdadero perro de presa utilizado por los sectores más extremistas de la derecha religiosa para destruir a sus contendientes.

Pareciera ser que por fin el pueblo norteamericano rompió el hechizo que durante varios años tuvo por las campañas sucias diseñadas por gente como Karl Rove y sus discí­pulos, aunque en realidad de no haber sido por la crisis económica no estoy tan seguro de que no hubieran logrado el triunfo con las mismas artes de suciedad polí­tica. Pero el caso es que la realidad se ha vuelto tan dramática que no hay lugar para superficialidades y por ello es que los aspavientos de un equipo republicano carente de ideas y pródigo en insultos y ataques bajos, está ahora luchando contra la corriente.

Yo no tengo vela en ese entierro aunque mis simpatí­as personales están con el candidato demócrata que es mucho más serio, mucho más consistente y realista para analizar la crisis actual y, sobre todo, porque se atreve a desafiar el radicalismo de esa derecha religiosa que es peor que la ultraderecha neoliberal. Pero sé que su tarea será muy dura porque llegará a gobernar luego de una campaña donde sembraron el odio y la división, lo que pondrá a prueba su capacidad para articular grandes acuerdos.