Cumbre UE-Asia en plena crisis financiera internacional


Europa y Asia se reunirán el viernes y sábado en Pekí­n para la cumbre de la Asem, que se lleva a cabo en plena crisis financiera internacional y cuando la Unión Europea, encabezada por Francia, trata de que adhieran las potencias emergentes a la refundación del sistema económico.


Cuarenta y tres jefes de Estado y de Gobierno de los 27 paí­ses de la UE, de los diez miembros de la Asean (Asociación de Naciones de Sureste Asiático) y otros seis paí­ses de Asia -entre ellos pesos pesados económicos como China, India y Japón- fueron invitados a Pekí­n, que acoge la mayor reunión diplomática después de los Juegos Olí­mpicos.

Con excepción del británico Gordon Brown, casi todos los jefes de Estado o de Gobierno de los paí­ses de la Asem -que suman el 60% del PIB mundial- asistirán a la cumbre en el marco imponente del Palacio del Pueblo, en la plaza Tiananmen.

La Asem es una instancia del diálogo creada en 1996 bajo el patrocinio del entonces presidente francés Jacques Chirac y del ex primer ministro de Singapur Lee Kuan Yew para contrarrestar la influencia estadounidense en la región Asia-Pací­fico.

Europa, encabezada por el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien milita por la refundación del capitalismo, debe en efecto aprovechar esta séptima cumbre para pedir a Asia, en especial a los gigantes China e India, que se impliquen en la solución a unaa crisis que vino de Estados Unidos.

Contrariamente a Europa, Asia no ha dado una respuesta coordinada a la crisis.

Hasta ahora China ha sido prudente. El gigante comunista, que adoptó el capitalismo más desatado para lograr un ritmo de desarrollo nunca visto en el mundo, no criticó ese modelo económico, pero está lista a «asumir (sus) responsabilidades internacionales».

Las estadí­sticas publicadas el lunes demuestran que la economí­a china comienza a sentir los efectos de la crisis, con el primer retroceso trimestral en cinco años del crecimiento a 9%. E India acaba de admitir que también se ha visto afectada.

La inquietud creciente en China e India por el contagio de la crisis cae oportunamente para los europeos en su campaña a favor de «un nuevo Bretton Woods» recibido sin mucho entusiasmo por Estados Unidos.

Las señales enviadas por China sobre su disponibilidad, en especial a participar en cumbres mundiales, hacen pensar que China podrí­a con motivo de esta cumbre comprometerse formalmente a participar en G8 ampliados, lo que ya hizo India.

Representando a Japón, segunda economí­a mundial y miembro del G8, el nuevo primer ministro Taro Aso hará en Pekí­n su primera aparición en la escena internacional.

En lo que respecta a la Asean, ésta muestra de nuevo cierta lentitud, porque la cumbre de Pekí­n será su primera reunión desde que las Bolsas perdieron el rumbo y mientras sus economí­as se ven también afectadas.

«La crisis financiera será un tema mayor de las discusiones», declaró la semana pasada el embajador de Francia en China.

«Lo esencial es que lancemos un mensaje fuerte», agregó el francés Hervé Ladsous, cuyo paí­s asegura la presidencia semestral de la UE.

«La parte europea vendrá (a Pekí­n) con ideas fuertes y proposiciones fuertes», dijo.

Los trabajos de la Asem serán copresididos por el primer ministro chino Wen Jiabao, Sarkozy, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah.

El interés de la Asem es facilitar encuentros informales entre dirigentes, sin consejeros y en privado, explican los diplomáticos. La cumbre concluirá con una Declaración de la presidencia.

La tempestad económica dejará poco tiempo para los otros asuntos que figuran en la agenda: la cuestión nuclear iraní­ y norcoreana, el calentamiento climático, el desarrollo durable y la seguridad alimentaria. Y por supuesto los derechos humanos.