La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se reúne de urgencia el viernes en Viena para intentar frenar el colapso de los precios del crudo, que han caído a la mitad en sólo unos meses, mientras llueven indicadores macroeconómicos que confirman un debilitamiento económico mundial.
Según han indicado varios ministros de la OPEP, el cártel, que produce el 40% de la oferta mundial de crudo, va a pronunciarse por una reducción significativa de su oferta, de al menos un millón de barriles diarios, para estabilizar los precios del petróleo.
El precio del barril ronda actualmente los 70 dólares, tras haber alcanzado un récord histórico a 147,50 dólares el 11 de julio pasado.
Este desplome del precio del oro negro llevó a los 12 países productores de petróleo que integran la OPEP a adelantar su reunión extraordinaria del 18 de noviembre al 24 de octubre.
«El derrumbe de los precios estos últimos días provocó seguramente una oleada de pánico en la OPEP», opinó el economista Hugo Navarro, de la firma Capital Economics.
Según analistas petroleros, la única incógnita de esta reunión parece ser el nivel del recorte, ya que algunos países han pedido que la reducción sea mayor a un millón de barriles diarios.
Irán indicó ayer que la OPEP debería reducir su producción entre 2 y 2,5 millones de barriles diarios (mbd) para estabilizar al mercado.
«Teniendo en cuenta que la demanda se ha reducido entre un 8% y un 10%, y el estado de los inventarios de petróleo, creo que una reducción de la oferta de 2 a 2,5 millones de barriles diarios puede estabilizar el mercado», dijo ayer el ministro de Petróleo iraní, Gholam Hossein Nozari.
Argelia también ha insinuado que el recorte debería ser de unos dos millones de barriles diarios.
Venezuela, que ha confirmado que propondrá en Viena un recorte de la producción, no precisó a cuánto estima que debería reducirse, limitándose a indicar que considera que el precio del barril debería situarse en 80 dólares.
A ese precio, ninguno de los proyectos de Venezuela se verá comprometido, aseguró el domingo el presidente Hugo Chávez, que se mostró a favor de la creación de una banda que estabilice el precio del petróleo entre 80 y 100 dólares por barril, un precio superior al de la semana pasada, cuando la cesta venezolana no llegó a 70 dólares.
El ministro de Energía de Qatar, Abdalá ben Hamad al Attiyah, estimó por su parte que el «mejor precio» para un barril de petróleo es de 80 a 90 dólares. «En la situación actual, el mejor precio es entre 80 y 90 dólares», dijo el ministro qatarí.
Algunos analistas señalan sin embargo que el problema para la OPEP será lograr efectivamente controlar la caída de los precios del crudo, en un contexto de debilitamiento económico mundial, confirmado por una serie de datos macroeconómicos que apuntan a una recesión en Estados Unidos y Europa.
Tras las malas cifras sobre el crecimiento económico en los países industrializados, la OPEP revisó fuertemente a la baja sus previsiones de alza de la demanda de crudo para 2008 en el mundo, a 0,64% contra 1,02% en septiembre. Y las perspectivas para 2009 también fueron revisadas a la baja.
La OPEP estima que la demanda mundial de crudo se situará en 2008 y 2009 en 86,45 y 87,21 millones de barriles diarios, respectivamente, lo que supone un crecimiento del 0,64% y del 0,87% para los dos años, frente al 1,02% y 1% previstos anteriormente.
Pero la OPEP «no sabe en realidad a cuánto va a bajar la demanda» de crudo, señaló el economista Jan Stuart, del banco UBS. «Así que el riesgo es que recorten demasiado, o demasiado poco».
Michael Lewis, un analista del Deutsche Bank, señaló por su parte que para el cartel será difícil recortar la producción al mismo ritmo que se acelera el debilitamiento económico mundial, por lo que vaticinó que el «precio del barril caerá hasta los 50 dólares en el 2009».
Además, «la OPEP tendrá que decidir hasta qué punto puede ignorar la crisis económica global y la presión de los países consumidores», escribieron investigadores del Centro para Estudios de la Energía Mundial, basado en Londres.
«Un recorte fuerte provocará que se disparen nuevamente los precios del crudo, poniendo a la economía global bajo una mayor mayor presión», alertó el CGES.
El primer ministro británico, Gordon Brown, que busca dar voz a los países consumidores de petróleo, advirtió la semana pasada que considera «absolutamente escandaloso» que la OPEP recorte su producción de crudo en su reunión en Viena.
Aún falta que se pronuncie Arabia Saudita, el miembro más poderoso de la OPEP, que se ha mostrado en las últimas reuniones cautelosa sobre un alza demasiado importante del precio del petróleo, por lo que se prevé optará en favor de un recorte de la producción que no parezca demasiado brutal.