La crisis global en el sector financiero, crediticio e hipotecario -que ya dio muestras de su magnitud a los bancos y bolsas estadounidenses- amenaza con un matiz distinto a la economía guatemalteca, colocando a las inversiones extranjeras y la inflación como términos de riesgo.
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La caída de las principales bolsas del mundo, durante las últimas semanas, provocó tensión en inversionistas, que vieron como sus activos se desplomaban a pesar de los esfuerzos gubernamentales para rescatar a la economía global de lo que se dice, es la primer fase de una crisis severa.
Mientras tanto, el presidente ílvaro Colom, en son de broma decía a los miembros del Gabinete Económico: «miren, a mi ese tipo de problemas no me interesa… porque aquí no hay inversiones de ese tipo», haciendo referencia a los movimientos bursátiles de acciones.
«Como ingeniero industrial les decía: miren, ¿que va afectar a las bolsas de Guatemala?, si Guatemala no tiene bolsas».
No obstante, después de una breve reflexión el Presidente reconoció que esa intervención sólo fue un momento agradable en medio de una sesión de trabajo, ya que tiene plena conciencia de que Guatemala no escapará de los efectos de la crisis mundial. «La crisis es real, la inflación es real», indicó.
En primera medida, la preocupación del Gobierno se centra en los posibles efectos que habrá para la inflación, y con ello, para las familias de clase media y baja que temen por la escalada de precios de productos de consumo básico, que en los últimos meses se han visto en alza debido a un similar incremento de los combustibles.
«La calidad de vida de la población debe mantenerse como prioridad en cualquier momento, por lo que ahora más que nunca, deben incrementarse las inversiones nacionales en salud y educación pero sobre todo en seguridad alimentaria», dijo el analista Jorge Zepeda, al ser cuestionado al respecto de la crisis global.
«Vemos que los combustibles están bajando, lo cual debería reflejarse también en los indicadores inflacionarios; mientras que la crisis financiera internacional tendrá efectos en las inversiones extranjeras», expresó.
Dentro de los posibles escenarios previstos por Zepeda, en el marco de la crisis financiera internacional es la disminución en la oferta laboral en el país, lo que tendría como resultado salarios más bajos para los trabajadores.
Otro de los aspectos que generan incomodidad a las autoridades, es la disminución en las inversiones extranjeras, las cuales se prevé que disminuyan en la medida que el sistema crediticio y financiero internacional continúe en debacle.
Por su lado, el Gobierno dice estar preparado para enfrentar los impactos de la crisis para empezar el 2009 con 190 mil nuevos empleos, y con un sistema bancario nacional sólido y seguro.
«Aunque la crisis está dura, Guatemala junto con otros cuatro países de América Latina, va a crecer en su rango de crecimiento de los últimos 10 años», señaló Colom. «La crisis afectó pero no bajo el ritmo de crecimiento promedio».
Sin embargo, la preocupación no se aleja a los funcionarios del Gobierno, quienes no pueden adoptar otra postura más que la de «observadores» de la caída del sistema financiero internacional.
En un acercamiento con la prensa, Colom no ocultó el temor por los efectos de la crisis, no obstante mantuvo una actitud positiva. «Vamos a pasar una tormenta menos mojados de lo que nos imaginamos», puntualizó.