Claman por oportunidades


Trabajadoras del sexo de El Salvador clamaron ayer porque sean tomadas en cuenta y se les abran «oportunidades de desarrollo» mediante financiamientos para abrir microempresas o la enseñanza de oficios que les permita tener un cambio de vida y no vender más su cuerpo.


«Hoy por hoy lo que menos tenemos es el apoyo de alguna institución gubernamental o privada, es difí­cil ver que la misma sociedad margina a las trabajadoras del sexo, y lo único que se pide es que nos den oportunidades para desarrollarnos, no pedimos nada regalado, que nos den microcréditos», dijo la dirigente Marí­a Luisa Murillo.

Según Murillo, encargada jurí­dica de la Asociación de Mujeres Flor de Piedra, una de las gremiales más representativa de trabajadoras sexuales en el paí­s, indicó que a diario esa agrupación se topa con mujeres que demandan la necesidad de estudiar o de que se les enseñe algún oficio como confección o panaderí­a.

Silvia Vidal, presidenta de Flor de Piedra, recordó basada en una reciente encuesta que en el paí­s hay unas 2.500 prostitutas -aunque existe un subregistro- y un 60% de ellas son madres solteras que tienen en su cuerpo el único remedio para paliar las necesidades de alimentación, casa, educación y vestuario de sus hijos y familias pobres.

En Flor de Piedra a las mujeres se les enseña a conocer sus derechos laborales como trabajadoras del sexo, se les brinda charlas sobre sexo seguro, se les da asistencia psicológica y asesorí­a legal, además de la oportunidad de aprender un oficio, pero el dinero de la asociación no alcanza para darlo en servicios a todas sus agremiadas.

A diario las trabajadoras del sexo llegan a sus «puestos de trabajo» en negocios como cervecerí­as o cafeterí­as, en parques o calles, donde venden su cuerpo, algunas por una tarifa de tres dólares, pero las hay otras cuyo servicio es más oneroso pues cobran a sus clientes hasta los 50 ó 100 dólares y los lugares donde trabajan son discotecas o «barras show».

«Estamos conscientes que el trabajo que se realiza es de mucho riesgo, pero es la única manera que tienen las mujeres para sostener a sus familias; pero la mayorí­a si tuvieran la oportunidad dejarí­an el trabajo sexual y trabajarí­an en otro oficio, siempre que sea un trabajo digno y justamente remunerado», señaló Patricia Pérez dirigente de la Organización de Trabajadoras del Sexo.

En tanto, Murillo lamentó que en el último par de años las policí­as municipales de San Salvador y de otras ciudades periféricas a la capital han incrementado su «acoso» hacia las prostitutas y no toleran que se dediquen a ofrecer su cuerpo en la ví­a pública, pues les imponen multas de 15 dólares.

«Hoy están empujando a trabajar en forma clandestina, las mujeres sufren ese acoso de la policí­a municipal. Ellas trabajan dignamente y no se lo quieren permitir, pero ¿cómo van a hacer para subsistir sin apoyo?», cuestionó Murillo.