Los países occidentales, que se mostraron incapaces de frenar el avance militar de Rusia en las zonas separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur, se aprestan a otorgar a Georgia 2.750 millones de dólares para reparar los gastos del conflicto y dar impulso a la economía del país caucásico.
Más de 65 países y grandes instituciones financieras (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Europeo de Inversiones) fueron invitadas a participar en Bruselas en una conferencia sobre Georgia, encabezada por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el canciller francés Bernard Kouchner, cuyo país ejerce la presidencia de la Unión Europea (UE).
Las sumas que serán prometidas mañana «son claramente destinadas a Georgia en su integridad territorial y por el momento no tenemos la misma interpretación de esa integridad», explicó un responsable de Bruselas, en alusión a la decisión de Rusia de reconocer la independencia de Abjasia y Osetia del Sur.
En ese marco, la participación de Moscú parece una incongruencia en una reunión tendiente a dar «una señal fuerte de apoyo y confianza» a la ex república soviética más «occidentalizada», que ha pedido su adhesión a la OTAN.
En cuanto a los fondos, Estados Unidos ya prometió mil millones de dólares.
Otros mil millones de dólares provendrían bajo formas de préstamos del Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, a los que se sumarán unos 750 millones de USD de créditos prometidos por el FMI.
De su lado, la Comisión Europea ya se comprometió a aportar unos 500 millones de euros (660 millones de USD) de aquí a 2010, en el marco de su política de apoyo a los países vecinos de la UE susceptibles de adherir al bloque a mediano o largo plazo.
Los organizadores esperan responder a todas las necesidades de Georgia, empezando por las áreas de infraestructuras viales y energéticas.
El dinero, destinado a fines «exclusivamente civiles», debe permitir además que la economía georgiana vuelva hacia fines de 2009 a los niveles de crecimiento anteriores al conflicto con Rusia de principios de agosto, del orden del 10,5% anual.